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Prologue: Go Wayback!

Impresiones Acceso Anticipado: Prologue: Go Wayback! es por ahora una buena idea atrapada en su propio desafío

Una tecnología impresionante de generación de mundos aleatorios, procedimentales y... ¿todavía vacíos?

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El mundo del videojuego actual es una especie de cajón de sastre en el que cabe todo, como una suerte de simulación infinita en la que cualquier experiencia merece ser emulada, incluso aquellas que en principio no nos lo parecen. Estamos en un panorama saturado de roguelikes, soulslikes y experimentos de acceso anticipado, y Prologue: Go Wayback!, de PlayerUnknown Productions, se presenta como una propuesta en este sentido con personalidad propia, aunque entrar a valorar eso por sí mismo tampoco es mucho decir.

Su mezcla de acción exigente, diseño minimalista y una fuerte apuesta por la destreza del jugador apunta claramente a un público que busca algo más que entretenimiento ligero y quiere cosas nuevas. Sin embargo, esa ambición, montada sobre una tecnología rompedora, es también su mayor enemigo. Prologue: Go Wayback! tiene buenas ideas, pero es cierto que, entre su estado prematuro actual y un diseño a veces cuestionable, es posible que nos encontremos pulsando el botón de "salir al escritorio" más pronto que tarde. Vamos a verlo.

Prologue: Go Wayback!
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Una dificultad pasivo-agresiva

Conforme ya apuntaba en primavera y desde los primeros compases, Prologue: Go Wayback! deja clara una cosa: aquí no venimos a relajarnos. El juego no se molesta en esconder su dureza tras un tutorial amable ni en introducir mecánicas de forma progresiva. El jugador es arrojado a un entorno hostil donde cada error se paga caro y donde la supervivencia depende de una ejecución casi perfecta. Y si te mueres, pues ciao, bye bye, au revoir, auf wiedersehen. Toca volver a empezar desde cero en un mapa nuevo, perdiendo todo el progreso. Aunque las primeras veces esto puede ser un acicate que apela a nuestro espíritu de superación, esa sensación dura poco y desemboca más pronto que tarde en frustración y hastío.

El problema no es tanto que el juego sea difícil (hay un público fiel que disfruta precisamente de ese reto), sino cómo lo es. La sensación general no es la de un desafío justo que empuja a mejorar, sino la de una barrera artificial que castiga más de lo necesario y, además, sin un objetivo cuantificable o directo. En demasiadas ocasiones, la muerte llega por una cadena mínima de errores, sin margen real para la reacción o la improvisación. Esto genera hartazgo, especialmente en las primeras horas, cuando el jugador aún no domina los sistemas básicos.

Además, hay otro elemento tramposo: la ubicación en el juego se basa en el uso de una brújula y en nuestro propio sentido de la orientación. Una brújula es algo difícil de usar en este tipo de terreno y la orientación está profundamente limitada porque lo que vemos es a través de una pantalla. Así las cosas, alejarse 200 metros de la cabaña puede hacer que no la volvamos a encontrar, algo que en el mundo real nunca pasaría.

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Pero, ¿qué tengo que hacer en Prologue?

Buena pregunta, porque tal y como está el juego en este momento, lo que se nos propone es un escenario en un bosque en el que empezamos en una cabaña de madera desvencijada, con algunos elementos básicos de supervivencia. El mal tiempo, en forma de lluvia o nieve, empieza a arreciar y tenemos que llegar a una torre meteorológica para salvarnos.

Aquí se puede elegir: podemos intentar arreglar la cabaña para sobrevivir y esperar una "ventana" de buen tiempo para intentar llegar a algún sitio, o lanzarnos directamente a la aventura con los pocos víveres que tenemos y confiar en la divina providencia. Spoiler: vas a palmar. Muchas cosas nos matan en Prologue: Go Wayback!: el frío, el hambre, la sed, las enfermedades, las caídas... Vamos, casi todo. Pero contamos con lo que vayamos aprendiendo para mejorar nuestros resultados en cada intento. ¿Te he dicho ya que vas a morir? Ok.

Curva de aprendizaje empinada... y mal señalizada

Ligada directamente a su dificultad está su curva de aprendizaje, que resulta excesivamente empinada incluso para los estándares de los juegos exigentes. Prologue: Go Wayback! asume que el jugador va a experimentar, fallar y aprender por ensayo y error, pero no siempre proporciona la información necesaria para que ese aprendizaje sea satisfactorio, puesto que muchas veces tendremos la sensación de no saber en qué hemos fallado.

Mecánicas clave no están bien explicadas o directamente se descubren por accidente. Algunas interacciones parecen inconsistentes hasta que el jugador entiende (a base de repetir una y otra vez) cuál es la lógica interna del sistema, si es que la hay. El resultado es una sensación de desorientación que puede llevar al abandono prematuro, especialmente entre jugadores que, sin ser casuales, tampoco buscan una experiencia deliberadamente opaca.

Aquí probablemente se eche en falta un diseño más pedagógico: pequeños ajustes en la introducción de mecánicas, señales visuales más claras o incluso desafíos iniciales mejor estructurados podrían marcar una diferencia enorme sin rebajar la dificultad global del juego. Dicho todo esto, recordemos que estamos ante un early access y hay margen de mejora.

Prologue: Go Wayback!Prologue: Go Wayback!

Glitches: comprensibles, pero molestos

Al tratarse de un early access, es inevitable hablar de los numerosos glitches que pueblan la experiencia. Desde colisiones imprecisas hasta animaciones que no se activan correctamente o simulaciones físicas que fallan en el peor momento posible. Esto resulta especialmente molesto porque una de las bazas de Prologue: Go Wayback! es la inmersión en la situación que plantea, y nada como estos fallos para sacarnos por completo y arruinar la experiencia.

Es importante subrayar que muchos de estos errores son comprensibles en una fase temprana de desarrollo. Sin embargo, el contexto no siempre los disculpa. En un juego tan exigente, donde la precisión es clave y cada fallo se paga con la muerte, cualquier glitch se percibe como una injusticia flagrante. No es lo mismo que una animación falle en un juego narrativo que perder una partida porque un salto no se registra correctamente o porque la roca por la que caminamos desaparece (ambos son casos reales que nos han ocurrido).

La acumulación de estos pequeños problemas técnicos acaba erosionando la confianza del jugador en el sistema. Cuando uno deja de sentir que el control responde de forma fiable, la dificultad deja de ser un reto y pasa a convertirse en un obstáculo arbitrario.

Una base sólida bajo los problemas

A pesar de todo lo anterior, sería injusto decir que Prologue: Go Wayback! no tiene virtudes. Su planteamiento jugable es interesante, su identidad visual resulta coherente y su ritmo, cuando funciona, es absorbente. Hay momentos en los que el juego encaja, en los que el jugador entra en ese estado de concentración absoluta donde cada acción fluye y cada obstáculo superado genera una satisfacción genuina.

Ahí es donde se vislumbra el potencial real del proyecto. Prologue: Go Wayback! podría convertirse en un título de culto dentro de su nicho si logra equilibrar mejor su propuesta. No necesita volverse más fácil, pero sí más justo, más claro y más estable.

Conclusión: promesa en bruto

Prologue: Go Wayback! es, en su estado actual, un juego que exige mucho y devuelve poco al jugador más impaciente. Su dificultad elevada, su curva de aprendizaje abrupta y sus múltiples glitches conforman una experiencia que puede resultar agotadora incluso para los más curtidos. El acceso anticipado explica muchos de estos problemas, pero no los elimina de la ecuación.

Estamos ante una obra con una idea potente y una ejecución todavía inmadura. Si el equipo de desarrollo logra pulir los errores técnicos, suavizar la introducción de mecánicas y ajustar algunos picos de dificultad, Prologue: Go Wayback! podría pasar de ser una experiencia frustrante a un desafío memorable. De momento, es un viaje solo recomendable para quienes estén dispuestos a tropezar muchas veces antes de empezar a disfrutar del camino.

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