La Vuelta a España ha vuelto a la normalidad tras las protestas de ayer en Bilbao que provocaron la interrupción de la carrera con anterioridad. En el mucho menos poblado Los Corrales de Buelna, en Cantabria, había muchos seguidores con banderas palestinas en la línea de meta, pero no provocaron ningún incidente, y en su lugar la atención se centró en el duelo entre Juan Ayuso (UAE Emirates, todavía) y Javier Romo (Movistar), que terminó con la victoria de Ayuso, segunda victoria de etapa en lo que va de carrera.
Ambos españoles consiguieron escaparse del pelotón, pero con Brieuc Rolland cada vez más cerca, los corredores se ayudaron mutuamente para mantener la distancia con el francés y el resto del pelotón, que acabó siendo de 15 segundos. Pero al final sólo pudo ganar uno. En el sprint final, Ayuso, que se estaba beneficiando del drafting de Romo en el momento en que llegaron a los metros finales, esprintó y superó claramente a Romo, al que se vio golpear su manillar con frustración.
Romo seguía visiblemente enfadado cuando habló con los periodistas tras la carrera, e incluso se disculpó por el gesto. "Tengo que pedir disculpas por golpear el manillar, pero a veces es frustrante, el otro día tercero, hoy segundo, pero Juan ha sido más fuerte, quizá un poco más listo, y se ha llevado la victoria" (vía RTVE).
Preguntado por su colaboración con Ayuso, dijo que se siente "He sido mucho más generoso que él, al final casi no quería pasarme el relevo, pero al final cada uno gestiona la carrera como quiere. Estoy orgulloso de mí mismo, he corrido para ganar, él me ha ganado en la meta, y seguiremos intentándolo", elogiando también el trabajo de su equipo.
Ayuso, en su entrevista, felicitó a Romo, admitiendo que "tenía que jugar sus cartas", lamentando haberle sometido a presión, y que así se lo pidió el equipo. "Normalmente no me gusta jugar así, pero es lo que me dijeron desde el coche y a veces hay que jugar con inteligencia".