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Peliculas

Minions & Monsters

«Minions & Monsters» tiene algunos momentos geniales y está llena de adoración al Hollywood clásico, pero cae en lo mismo de siempre.
Javier Escribano Editor Spain 30 junio 2026

La saga «Gru, mi villano favorito» lleva ya tanto tiempo en marcha que todo el mundo debería saber qué esperar de estas pelis: o te encantan o las odias. O, bueno, quizá simplemente las toleras: tienen su encanto, algunos gags divertidos y las voces son geniales, pero aguantar noventa minutos de galimatías y trompazos con historias tontas y personajes aún más tontos puede ser una prueba de paciencia para cualquiera.

Minions & Monsters, sin embargo, tiene algunos elementos especiales que la diferencian del resto de las películas (es decir, las cuatro de «Gru, mi villano favorito» y las dos anteriores de los «Minions»). La séptima película de la franquicia es, en realidad, un homenaje muy ingenioso al Hollywood clásico, que destaca el hecho de que la comedia física de los Minions es, en realidad, una continuación de las comedias de Chaplin y Buster Keaton, cuya influencia perdurará para siempre.

Por supuesto, la película sigue estando dirigida a los niños, pero está llena de referencias cinéfilas, ya que está ambientada en el Hollywood de los años 20, y la invención del cine sonoro es una parte fundamental de la historia. La primera mitad de la película es una delicia y aprovecha al máximo su escenario, empezando con un prólogo muy largo en el que casi solo se habla el idioma de los Minions, lo que casi te hace sentir como si estuvieras viendo una película muda, ya que la historia se cuenta a través de la acción y las expresiones. Por desgracia, la segunda mitad vuelve a una fórmula mucho más convencional que se olvida de su premisa y que podría haber tenido lugar en cualquier sitio.

La película Minions & Monsters produce la misma impresión de amor/odio que los propios Minions: caótica, impredecible, ajena a cualquier regla o lógica. En un momento pueden sorprenderte con un destello de genialidad, solo para decepcionarte minutos después al volver a sus tonterías de siempre. Es casi como dos películas en una, y por desgracia la primera es, con diferencia, la mejor. Desde los créditos iniciales, con fragmentos reales de las primeras películas y las películas de Muybridge o los hermanos Lumière mezcladas con los Minions, empiezas a pensar que estás presenciando algo especial.

Sí, es otra retahíla de referencias con poca sustancia entre ellas, pero no son las típicas referencias a la cultura pop de los 80 que solo están para que las empresas puedan seguir sacando tajada de la nostalgia. En cambio, es una carta de amor larga, a menudo desternillante, hecha con mucho cariño y admiración sincera al cine clásico estadounidense, algo poco habitual en una película infantil. Cualquiera que vea la primera mitad de la película, que retrata ese Hollywood anterior a la Gran Depresión con tanta devoción y romanticismo, probablemente sentirá cierto interés o curiosidad por esa época, y si un niño se convierte en cinéfilo por ver una película de los Minions, entonces esta película habrá merecido la pena con creces.

Por desgracia, justo cuando podría ponerse especialmente interesante, y llegar a ser realmente conmovedora más allá de ser un aluvión de referencias, la historia da unos giros realmente extraños, se deja de lado a algunos personajes y se introducen otros nuevos que parecen totalmente fuera de lugar (y algunos anacrónicos, como su representación de la ciencia ficción pulp con un par de décadas de antelación), y se convierte en una película mucho más convencional.

Hay Minions y hay monstruos, así que no es que no cumpla lo que promete, y aún conserva algo de la rareza de la primera mitad, pero está totalmente al servicio de una historia mucho más predecible que se toma a sí misma demasiado en serio, además de desviarse demasiado del contexto de Hollywood y del cine mudo que hacía que la película fuera mucho más interesante. Por sí sola está bien, pero es lo típico que esperarías de los Minions, lo cual es una decepción después de una primera mitad mucho más divertida... aunque al público principal de la película probablemente le gustará más esa segunda mitad, que está repleta de acción y llena de monstruitos adorables.

Al final, te queda esa sensación agridulce de una oportunidad perdida: Illumination estuvo a punto de hacer una película de los Minions realmente cautivadora, una que rindiera homenaje a los orígenes de Hollywood y, sobre todo, a las comedias mudas de Chaplin y Keaton, a quienes los Minions lo deben todo. Pero los viejos hábitos de Illumination, que también afectan a las películas de Super Mario, siguen ahí: la incapacidad de comprometerse de lleno con una sola idea, de dar espacio a los personajes para que crezcan y brillen, la tendencia a bombardear al espectador con todas las ideas que se les ocurren sin filtro alguno, solo para ver qué cuaja, sin pensar primero si realmente funciona o tiene sentido, o si mejorará la película en lugar de sobrecargarla. Al menos, aunque sea a ratos, Minions & Monsters da mucho más de lo que se esperaba de ella, y eso es motivo de celebración.

Editor Spain Javier Escribano wrote for Gamereactor from 2024, covering sport alongside video games and world news. His work appeared on the Spanish and international editions.
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