Siguen los días felices en Nintendo, aunque sean con los pies en la tierra. El dato más llamativo es que la directiva de Shuntaro Furukawa ha tenido que reconocer que ese difícil objetivo de vender 20 millones de Switch en este año fiscal ya es imposible de alcanzar, pero eso no puede empañar los grandes resultados que está obteniendo, sobre todo en cuanto a la venta de juegos.
La facturación volvió a crecer y se ha quedado rozando el billón de yenes. Lo ha hecho, para gozo de sus inversores, en base a un beneficio de explotación un 40% mayor que el del año pasado, que fue el que marcó el cambio de tendencia. Esto ha permitido a Nintendo cerrar el trimestre con un beneficio neto acumulado en nueve meses de 168.785 millones de yenes (unos 1.351 millones de euros), un 25% más que lo que arrastraba hasta diciembre de 2017.
Nintendo ha colocado cerca de 10 millones de consolas Switch en tres meses. En los primeros nueve meses se ha quedado al borde de igualar los 15 millones logrados el año fiscal anterior completo (que ya descontaba los 2,74 del mes de lanzamiento) y tiene ahora tres meses para alcanzar esa nueva marca de 17 millones. Necesita distribuir, por tanto, 2,5 millones de consolas entre enero y marzo de este año, algo que parece fácil, pues ya lo logró el curso anterior sin un juego tan potente como New Super Mario Bros. U Deluxe.
La directiva ha pasado de una previsión de hardware muy arriesgada a una muy conservadora. Una razón podría estar en que ya hay mucho stock acumulado en tiendas y, por tanto, puede haber menos necesidad de distribución (que es lo aquí computado). También se puede entender como un frenazo conformista que se explica mirando al software y la previsión global de la empresa.
Porque las ventas de juegos siguen disparadas. En el trimestre se vendieron 52,51 millones de unidades de software para Switch (sin contar juegos solo eShop), tantas que ya casi se ha colmado la previsión para todo el año fiscal y han tenido que elevarla hasta los 110 millones, de nuevo bastante moderada y fácil de alcanzar estudiando las tendencia. El total a 31 de diciembre se sitúa en 94,64 millones de copias. Tres monstruos se han comido la mitad del trimestre, pues entre Super Smash Bros. Ultimate, Pokémon Let's Go Pikachu/Eevee y Super Mario Party superan los 27 millones de copias (análisis más detallado del software).
El gasto en juegos se ha disparado también en el mercado digital. Los ingresos por descargas en estos nueve meses del ejercicio duplican a los del mismo periodo del año anterior y ya aportan 84.200 millones de yenes, el 8,5% del total de ingresos de Nintendo. Lo que no ha crecido tanto ha sido el segmento móvil, marcado por un estreno de Dragalia Lost que su socio CyGames ha calificado de decepcionante. Aún así, ha crecido un 14,7%.
La otra nota positiva la han puesto las consolas mini, pues entre las dos pequeñas NES Classic mini y SNES Classic Mini, han sumado otros 3,63 millones de unidades más. A quien no le queda ya cuerda es a Nintendo 3DS, pues aquí sí que han tenido que pegar un buen hachazo a las previsiones. Esperaban vender cuatro millones hasta el 1 de abril, pero como solo llevan 2,3 a estas alturas, lo ha recortado a 2,6. Y lo mismo con su software, pues la expectativa de 16 millones se reduce a 13 millones de copias, de las que ya han colocado 11 millones.
Unas partidas suben y otras bajas, y por delante un par de meses, hasta que termine marzo, con muy poco lustre. Que Yoshi llegue a solo tres días del ejercicio y hayan dejado un hueco en febrero para Switch y el retraso de Mario Kart Tour para móviles son síntomas de conformismo, por eso Nintendo no ha tocado la previsión de ingresos global. Todos los datos, en sus informes.