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No hay nada como el infierno: El regreso de Doom

Hemos tenido que esperar mucho para volver a ver a la franquicia volar alto, pero esta entrega es todo lo que se podía esperar y más.

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En el año que dejamos atrás hemos presenciado el regreso del Doom más infernal y agresivamente intenso de siempre tras permanecer más de una década en las sombras. Con el apoyo de una banda sonora de puro thrash metal, un sistema de combate dinámico con ejecuciones grotescamente brutales, la tan esperada secuela se ha convertido en un digno sucesor moderno de los títulos clásicos de la franquicia. Aunque su apartado multijugador estaba sin duda falto de contenido en el lanzamiento, con el tiempo un montón de actualizaciones y la reciente expansión Bloodfall han conseguido que la experiencia sea mucho más redonda.

También recordamos el pánico que se apoderó de los fans tras conocer que Bethesda no daría códigos para analizar el juego hasta después de su salida. Esto derivó en multitud de preguntas sobre la calidad que tendría y muchos no entendían por qué la compañía era tan reacia a facilitar el acceso a los periodistas. Sin embargo, hubo un suspiro colectivo de alivio cuando el juego vio finalmente la luz y se erigió como uno de los mejores shooters del año aportando mecánicas frescas al clásico gameplay de la serie.

La recepción general ha sido muy positiva destacando su campaña principal que te pone en la piel de un protagonista aparentemente sin voz y que te lleva a descender a las profundidades del infierno para vencer a los demonios invasores de Marte. Todo es muy rápido y vertiginoso requiriendo dominar la verticalidad de los escenarios para tener ventaja sobre los enemigos. Siempre hay una sensación de movimiento, de esquivar proyectiles y de nunca estar quieto en busca de suministros.

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Cada arma tiene un peso y características bien definidas y debido a la gran variedad de demonios es normal ir cambiando entre ellas con frecuencia para adaptarse mejor a sus patrones de ataque. Empiezas con una pistola, pero pronto encuentras una escopeta y otras armas mortales que arrancas de las manos de soldados mutilados. Los rivales tienen un diseño espectacular y debido a la introducción de nuevos enemigos cada cierto tiempo, nunca da la sensación de enfrentarte a hordas repetitivas.

Las ejecuciones son maravillosamente sangrientas y únicas para cada tipo de demonio. En todas ellas hay un riesgo a la hora de efectuarlas porque te deja vulnerable unos segundos, pero la recompensa merece la pena con creces. Al hacerlo consigues munición y salud, por lo que a veces se convierte casi en una necesidad para sobrevivir. Hay algo extrañamente satisfactorio en cortar demonios con la motosierra o con su propio brazo, especialmente si te han estado molestando mucho.

Desde los laboratorios empapados de sangre a las fosas ardientes del infierno, Doom es a nivel visual impecable siendo uno de los títulos que mejor luce en consolas. Va a 60fps constantes que crean una experiencia fluida durante los frenéticos combates. A esto se suma una banda sonora que lejos de ser atmosférica con sintetizadores como en entregas anteriores, apuesta por la rudeza de las guitarras. El compositor Mick Gordon abandona los sonidos programados de siempre para dar caña a base de distorsiones que elevan la sensación de matar demonios.

Teniendo en mente el legado de Doom en sus orígenes que fue capaz de revolucionar el género de los shooters, quizás el multijugador online de este juego es algo decepcionante porque no tiene el mismo impacto que la campaña en solitario. El estudio Certain Affinity se encargó del desarrollo del apartado en línea y aunque hicieron un trabajo correcto, no han sido capaces de igualar el modo para un jugador. Aun con todo, es cierto que tras el lanzamiento este aspecto ha ido mejorando considerablemente con numerosos ajustes y la inclusión de nuevos mapas.

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Al principio el Deathmatch estaba un poco vacío como otros modos de juego, pero en estos meses se han añadido otros muy interesantes que han aportado contenido a tener en cuenta. Doom destaca frente a otros títulos similares por la posibilidad de invocar demonios durante las partidas para usar contra el equipo contrario. Cada uno de ellos posee habilidades únicas y en poco tiempo todo se convierte en el juego del gato y el ratón debido a su devastador poder.

Uno de los aspectos más destacados de la experiencia online es Snap Maps que permite a los jugadores crear sus propios mapas y compartirlos con la comunidad. Con esto id Software ha sido capaz de encontrar el equilibrio perfecto entre ser profundo e intuitivo y a la vez que siga siendo fácil mostrar las creaciones a los amigos. Se trata de un potencial ilimitado que se ha traducido en una impresionante variedad de mapas diseñados por los usuarios.

El primero de los contenidos incluidos en el pase de temporada llegó en agosto con un DLC que ampliaba la parte multijugador del juego ofreciendo tres nuevos mapas y equipo personalizable. Una de las quejas más comunes en el lanzamiento fue que muchos escenarios eran demasiado parecidos, algo que cambió con el contenido descargable y la inclusión de un nuevo demonio fácil de controlar y capaz de provocar explosiones eléctricas con sus manos.

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Lo siguiente fue Hell Followed, un pack adicional que volvió a perfeccionar el multijugador con algunos de los mapas más creativos del juego. Por primera vez el campo de batalla se llevó al espacio exterior, mientras que otro de los escenarios estaba claramente inspirado en el terror gótico. A esto se añade el Reaper, la primera arma demoníaca realmente devastadora una vez la dominas. Por supuesto no faltaron tampoco más elementos de personalización que se suman a los que ya había disponibles.

El último DLC es Bloodfall que una vez más incluye mapas para el juego online. Aunque aún hay mucho trabajo por hacer en el multijugador, poco a poco la situación parece estar cambiando. En este sentido, quizás echamos de menos algo para la campaña más allá del modo Arcade que nos dé más horas de diversión aniquilando demonios. Incluso nos habría bastado con nuevas armas dentro de la historia, pues quizás los DLC tengan un precio bastante alto considerando lo que traen.

Pero aunque el multijugador esté lejos de la excelencia del modo en solitario, eso no impide que Doom sea uno de los títulos más importantes de 2016 como reflejamos en nuestra lista con los mejores juegos del año. Como reboot se siente orgulloso de su legado y la forma a la que vuelve a dar vida a la franquicia con novedades realmente interesantes. Su vertiginoso ritmo, el ambiente tan meticulosamente elaborado y esa acción tan brutalmente sangrienta sin mostrar vergüenza por ello, lo cimientan como una continuación más que digna de lo que se espera de Doom.

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