En Gamereactor nos encantan los videojuegos, eso es obvio, pero también el cine, como sabéis los lectores más asiduos. Algo bueno si consideramos cuánto tiempo pasamos jugando a juegos, viendo películas y después escribiendo sobre ambos en esta revista. Sin embargo, nuestro amor por los dos medios rara vez llega a cruzarse, convirtiéndose en uno solo. Se debe, en gran parte, a que las películas basadas en videojuegos son una basura. Obviamente, no deberíamos meter en el mismo saco a todas las adaptaciones; algunas pueden llegar a considerarse aceptables al fin y al cabo, pero después de sentarnos el pasado fin de semana a fumarnos Super Mario Bros, nos vimos en la obligación de hacer una recopilación y recordar lo mejor de lo peor que ofrece esta tierra de nadie cultural. Por ello, y empezando con la horrible película de 1993 que ya hemos mencionado, aquí va nuestro
Top: 7 malísimas películas de videojuegos que nos encanta odiar
Super Mario Bros.
A pesar de haberlo intentado con todas sus fuerzas, John Leguizmo y Bob Hoskins no consiguen elevar la adaptación al cine de Super Mario Bros por encima de la mediocridad en el mejor de los casos y francamente la elevan al horror en el peor de los casos. Dennis Hopper le da a su interpretación de Koopa-Bowser un buen uso, su resbaladiza lengua le provoca, y con razón, escalofríos a Samantha Mathis (Daisy-Peach, porque ella prefería a Mario). Pero hay muchas cosas que simplemente no funcionan a ningún nivel, desde el diseño cuestionable de personajes y el mundo, al horrible guion que a veces es tan malo que roza lo divertido. Hay unos cuantos guiños al videojuego en el que se inspira, pequeños momentos audiovisuales y pistas de audio que te sacarán una sonrisa, pero aparte de esto la única razón para ver esta película es para regodearte en lo mala que es. Ya puedes ver por qué es una buena opción para una noche de pelis malas.

Super Mario Bros. (1993)
Street Fighter
Otra adaptación lamentable de un videojuego en los noventa. Street Fighter: La Última Batalla muestra cómo Guile (Jean-Claude Van Damme) se enfrenta a M.Bison (Raul Julia) en una de las películas basadas en juegos de lucha más teatreras de todos los tiempos (por decir algo). Hay que reconocer que los directores consiguieron reunir a un puñado de luchadores en situaciones en las que se producen peleas a puñetazos, incluso aunque no tuvieran mucho sentido casi nunca. Aun así, hay un reparto de personajes secundarios razonablemente capaces que ayudan a que la acción avance, y si observas bien encontrarás unos cuantos guiños a la franquicia que inspiró la película. El guion es nefasto, duele ver algunas escenas, pero vale la pena verla si te gustan las películas malas. El niño que aún llevamos dentro todavía llora por aquel hadoken de mechero...
Max Payne
Max Payne de Mark Wahlberg fue una de esas películas que, a pesar de dárselas de artísticas y pertenecer al cine negro, no conseguía esconder fallos evidentes por todas partes. Si embargo, muchas personas, sobre todo fans del juego, supieron ver más allá y se quedaron con un amargo sabor de boca. Varía tanto respecto al juego que ni siquiera supimos la razón por la cual Max Payne buscaba venganza hasta pasada la mitad de la película, e incluso Scott Miller de la publicadora original del juego 3D Realms se quedó perplejo ante esa decisión de diseño. La guinda del pastel la pone el propio Wahlberg con su plana interpretación de este duro exagente, que Sam Lake superó en el juego aunque ni siquiera moviera la cara.

Max Payne (2008)
Double Dragon
Otra película basada en una franquicia clásica que no se consiguió llevar de forma brillante a la gran pantalla es Double Dragon, que a pesar de contar con un reparto bastante sólido, se dio un buen batacazo cuando se estrenó en 1994. El juego se sitúa en una visión distópica del futuro, en el que policía y mafiosos tienen una especie de tregua. En medio de todo esto, los hermanos Lee, Jimmy y Billy, se ven obligados a proteger la mitad de un amuleto que Satori, su entrenador y guardián, les da para para evitar que caiga en manos de Shuko. El único problema es que Robert Patrick (Shuko) los persigue y esta vez tiene varios secuaces. Como ya te puedes imaginar, hay un montón de peleas a puñetazo limpio, pero ni eso basta para salvar a Double Dragon de sí mismo. Terrible, pero extrañamente irresistible, lo que la convierte en una gran elección para una noche de pelis malas.

Double Dragon (1994)
Doom
¿Cómo haces una película basada en algo como Doom? Bueno, sitúala en Marte con demonios invasores que provienen del infierno. Incluyes una escena en primera persona para tener contentos a los fans más básicos. Haces una gran canción y un número de baile que trate sobre el BFG (arma futurista de la saga). Por último, le sumas a la Roca. Aquí, Dwayne Johnson es la salvación, porque siempre disfrutamos de su particular fuerza bruta. Sin embargo, por encima de todo, es una película que simplemente no funciona. Un guion que probablemente se escribió en varias servilletas y efectos que eran tan sosos como poco memorables. Por extraño que parezca, optaron por una variante de Doom llena de acción, y eso que Doom 3 era por entonces más un survival horror.

BloodRayne (2005)
BloodRayne
Probablemente, podríamos hacer una lista solamente de malas adaptaciones a películas basadas en videojuegos dirigidas por el alemán Uwe Boll. Solo hemos sido capaces de digerir la primera de las que acabarían siendo tres películas de BloodRayne (¡más que juegos hay!). La primera contaba con Kristanna Loken (famosa por Terminator), Ben Kingsley, Michael Madsen, Michelle Rodriguez (fija en pelis malas de juegos) y Udo Kier (¿por qué no?). Un reparto de actores decente que no han actuado nunca tan mal como en esta peli. Es más mala que un dolor y, siendo sinceros, nunca hemos sido capaces de verla entera, aunque lo hemos intentado en varias ocasiones cuando nos la hemos encontrado haciendo zapping en la tele.

Doom (2005)
DOA: Dead or Alive
Ha pasado un tiempo desde que vimos DOA: Dead or Alive, así que se nos han escapado algunos pequeños detalles como, por ejemplo, la trama. Recordamos una isla soleada, luchadores con cuerpos esculpidos en piedra, mujeres de medidas imposibles que se pelean y una historia que gira en torno a una locura exagerada. Los juegos siempre se han caracterizado por un retrato muy poco realista y muy sexista de la figura femenina, y la película continua con esta tradición, que en última instancia deja una sensación de ser tan creíble como Star Wars, pero ni a la vera de buena. El planteamiento inicial, por el que los luchadores pueden pelear en cualquier lugar de la isla, es prometedor, pero finalmente el argumento falla debido a una ejecución mediocre y a un enfoque devoto al retrato machista de las mujeres que ofrece la serie.

Dead or Alive (2006)
Somos plenamente conscientes de que en este breve artículo no aparecen otros tantos verdaderos bodrios. Pero no os preocupéis, seguiremos con nuestra "investigación" y, si sobrevivimos, volveremos en unas semanas para dar otro repaso a algunas películas que son terribles adaptaciones de videojuegos. Estaos atentos ante nuestra secuela, que por supuesto garantiza convertir a la original en todo un clásico.