Permíteme, lector, que empiece hablando antes de Elden Ring que de Shadow of the Erdtree. E incluso antes de Elden Ring, te hablaré brevemente de cómo fue elaborar el análisis de aquel juego en esos seis frenéticos días (y sus noches) en febrero de 2022.
Seis días. Fue tiempo suficiente para enamorarme rápidamente de la obra de FromSoftware, pero ni mucho menos para entenderla o disfrutarla como merecía y merece. De hecho, reconozco que mis intentos por volver a ella y explorar más allá de mi primera partida han acabado siempre en fracaso. Me fascinaron sus escenarios, me encantaron sus personajes, sus líneas de misiones (al menos, las que pude encontrar) y llegué a afirmar en mi texto que elevaba el mundo abierto en los videojuegos a otro nivel. Pero tras 100, 120 horas... ¿Realmente entendía lo que había visto? Las motivaciones de esos semidioses en guerra, el engaño de los Sinluz, los Dos Dedos, los Tres Dedos... y "¿Por qué las hormigas eran tan importantes?" Solo eran algunas de mis muchas, pero que muchas, preguntas. Y me las hice por mucho tiempo, porque a pesar de que, por cuestiones de trabajo y de vida, no pudiera regresar a Elden Ring, este se resistía a abandonar mis pensamientos. El lore de la obra de Miyazaki nunca ha sido sencillo de entender, pero en Elden Ring llegué a pensar que sería directamente imposible. Y lo fue, hasta que llegó a mis manos Los Secretos de las Tierras Intermedias.

Devoré con avidez sus páginas, y al acabar no dejaba de pensar en el mérito que Adrián Suárez (al que muchos conoceréis como Nuevebits) se merecía por haber condensado tanta historia, tanta inspiración y darle coherencia a cientos y cientos de fragmentos de información dispersa tanto en el tiempo de juego como en el espacio de las propias Tierras Intermedias, y darles sentido. Para mí sigue siendo el material de referencia para entender Elden Ring, y como reconozco que Shadow of the Erdtree lo he tenido que vivir a través de las partidas de otros, mi necesidad de una cronología ordenada completa era todavía más imprescindible. Ahí es donde entra Los secretos del Reino de las Sombras.
He sido obediente, y he mantenido abiertos en paralelo tanto Los secretos de las Tierras Intermedias como Los secretos del Reino de las Sombras, y de este modo podía saltar rápidamente entre uno u otro para encontrar las referencias que se hacían desde el Árbol Umbrío al Árbol Áureo, desde los tiempos de una joven Márika mortal y su relación con la Madre Informe, hasta el ocaso del Empíreo y el final de la Bestia de Elden para dar paso a una nueva Era Estelar con Ranni (si elegiste, como Adrián y como yo, este final en el juego base).

Esta es, y lo defenderé ante el Grandísimo si hace falta, la mejor forma de entender la obra completa, porque la lectura de Los Secretos del Reino de las Sombras está supeditada, lógicamente, a la lectura e interpretación ofrecida en Los Secretos de las Tierras Intermedias. La narrativa, lejos de elaborar una larga y tediosa lista de citas de objetos, conversaciones con NPC o lecturas de estatuas y paredes repartidas por todo el Reino de las Sombras, se ofrece de forma natural, como un relato ordenado y con unos personajes a los que se les supone un carácter basándose en sus actos. Alguien podría pensar que todo es una conveniente visión en la que escoges una parte del material para justificarlo, pero nada más lejos de la realidad. El trabajo de documentación no solo pasa por jugar un sinfín de horas a Elden Ring y a Shadow of the Erdtree. También han tenido que ser muchas horas de revisión de textos sobre arquitectura, arte y sobre todo, religión e historia antiguas. Inspiraciones que Hidetaka Miyazaki, George R.R. Martin y Yui Tanimura obtuvieron de textos clásicos de la Antigua Grecia, cristianismo, sintoísmo, budismo y taoísmo para desarrollar, en una amalgama equilibrada, todo el mito (ahora completo) de la historia del Círculo de Elden.
Los Secretos del Reino de las Sombras es el final del viaje para nuestro peregrinaje por la que todavía es y será la obra más grande de Miyazaki. Un viaje que dará respuesta a muchos de los vacíos y saltos que quedaron sin respuesta hasta Shadow of the Erdtree, y para ordenar, con esa prosa amena que hace que leas este libro en una par de sesiones, nuestras propias ideas del juego y su enorme expansión. Y sí, lo reconozco. Al terminar el (para mí) imprescindible Los Secretos del Reino de las Sombras, leer la despedida y encontrarme con la contraportada, me volvió a sorprender el hambre de volver a jugar, de salir de nuevo por aquella puerta en el Necrolimbo y, ahora sí, recorrer el camino hasta el auténtico final, derrotando a Mogh, a Messmer, Midra y al mejor Radahn. ¿Qué mejor cierre para este viaje, que convertirse en la inspiración para dar el primer paso hacia otro nuevo?
