Rugby World Cup 2011
El rugby es un deporte magnífico, y Rugby World Cup 2011 parece transmitir algunos de sus aspectos. Pero con unas cuantas buenas ideas no se gana un mundial...
Por Italia hay quienes consideran que el rugby es un deporte muy complejo. De hecho, algunas facetas de este extraordinario deporte siguen siendo un misterio para mí. Una vez, el alero del Pisa Rugby intentó explicarme la ley de la ventaja. Aún pienso que es algo más difícil que las fórmulas de física de relatividad espacial.
No hay duda, no obstante, de que el deporte tiene su encanto. "El rugby es el deporte en el que vences a tus rivales dentro del campo y fuera os tomáis una cerveza juntos", me dijo una vez Marcello Cutitta, ex-jugador de la selección nacional italiana. Es precisamente esa unión entre guerra y paz, entre complejidad y sencillez, entre brutalidad y desinterés lo que hace especial al rugby.
La Copa del Mundo comenzó hace unos días, y estoy totalmente dispuesto a seguir más los progresos de la selección que de la Juventus, y eso es mucho decir en un italiano. El videojuego está dedicado al mundial de Nueva Zelanda, por lo que resulta providencial que les acompañe estos días en las rondas de clasificación.
Partimos de una premisa: no hay muchos juegos de rugby ahí fuera. De hecho, este es prácticamente el único año en el que uno está disponible en todo el mundo, porque la mayor parte de juegos de rugby se venden exclusivamente en los países donde el deporte no es relegado a la penúltima media página de los diarios deportivos. Fue todo un placer probar una versión virtual, sobre todo al descubrir la sencillez de los controles implementados por los desarrolladores.
Rugby World Cup 2011 parece responder a aquellos que acusaban al deporte de ser demasiado complejo. El juego se controla de forma muy simple: los botones traseros (L1 y R1 en PS3) se emplean para pasar a izquierda y derecha. El gatillo R2 permite esprintar tanto en defensa como en ataque. El X tiene varias funciones: enfrentar a un oponente, llevar la pelota en una scrum (refriega), patearla o fortalecer el ruck después de un placaje. A menudo se asocian a los botones pequeños eventos rápidos QTW: una opción funcional en algún momento particularmente rápido del partido y providencial durante la breve interrupción del juego en el área de meta.
Esta sencillez, a veces termina haciendo el juego demasiado duro. Durante los lineout (fueras), a través de tres botones diferentes se puede seleccionar el tipo de saque (corto, medio o largo) para que el oponente responda intentando adivinar dónde va a lanzar la bola el rival. En este caso, parece más una cuestión de suerte que de habilidad. Es de ese tipo de elementos que no suelen gustar a los amantes de los simuladores deportivos.
Por último, los lanzamientos tras las metas se han implementado de una forma que podríamos llamar "golfística". Se apunta, se estima el viento, se carga una barra, se bloquea la potencia procurando que no pase el máximo y se intenta detenerla de nuevo al volver, dentro del área indicada. Casi como cualquier juego de golf.
Para concluir los aspectos puramente jugables, una breve nota sobre la dificultad. Olvidad el patriotismo: si queréis tener alguna posibilidad de ganar el campeonato, debéis coger un equipo decente, incluso con la dificultad mínima. Los Springboks o los All Backs juegan que da gusto. Los equipos más pequeños... mejor pasad de ellos.
Hasta el momento, por lo tanto, muchos aspectos positivos. No hay duda de que del lado de la jugabilidad, a excepción de algunas decisiones demasiado restrictivas, Rugby World Cup 2011 funciona. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de los aspectos técnicos.
Los gráficos no serían horribles si no fuera por el público, muy mal animado, y por los jugadores, reales pero sin expresión alguna. No consigue sorprender en ningún aspecto, y frente a las grandes compañías de juegos deportivos, como EA Sports o 2K Sports, siempre sale perdiendo.
El sonido es suficiente. Los comentarios (en inglés) no son malos, pero la música es muy repetitiva. De hecho, la música, o mejor dicho, la única canción incluida, parece sacada de los créditos de Invictus y no hay un resultado envolvente.
Aún así, lo que realmente esconde el juego en la mediocridad es la falta de contenido. Una vez que abres el menú, te preguntas ¿qué viene ahora? ¿Algo más? Puedes reproducir el mundial, hacer un partido rápido o un tour de preparación, probar los lanzamientos o intentar jugar en línea (si eres capaz de encontrar jugadores conectados, algo que no hemos conseguido todavía). No hay tutorial, no hay modalidad carrera, no se puede jugar con viejas glorias, ni hay modos adicionales. Da una sensación de pobreza absoluta, que en una primera instancia nos llevó a pensar que el juego era una versión demo. No es así, por desgracia.
Rugby World Cup 2011 es un buen juego mal hecho. La virtualización del deporte es muy buena, y la sencillez de los controles, salvo ciertas ocasiones, es una apuesta ganadora. La mediocre ejecución técnica y la presentación insuficiente rebajan su calidad hasta el límite de la suficiencia.




