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SeppukU: el suicidio de Nintendo

Nintendo empieza de nuevo con Wii U, pero las dudas son muchas: en este artículo intentamos entender por qué la nueva consola de Nintendo será un fracaso, con la esperanza de que nos demuestren…
Lorenzo Mosna Actualizado 17 enero 2023

Poca claridad

Lo admito: soy un grandísimo fan de Nintendo. No quiero escribir mi autobiografía, pero baste saber que en mi vida -hasta que mi trabajo ha permitido que dejara de comprar consolas- únicamente he tenido productos de Nintendo. Comienzo este artículo con una autodefensa, porque lo que voy a escribir no hace justicia al amor que siento por esta empresa con sede en Kyoto. Pero, desgraciadamente, lo que voy a escribir es fruto del panorama dibujado en los últimos doce meses, que me fue inexorablemente confirmado ayer por la mañana, cuando por primera vez puse las manos sobre la nueva consola Wii U.

Antes de nada, volvamos atrás, al año pasado. Nintendo subió al escenario del E3 2011 y presentó al mundo su nueva consola. Por aquel entonces la llamábamos Project Café, pero en la tribuna fue rebautizada como Wii U. Lamentablemente Nintendo realizó la conferencia más confusa de su historia, tanto que al final de la presentación nadie (o casi) había entendido que se trataba de una consola nueva. De hecho, Nintendo concentró todos sus esfuerzos en el nuevo mando, que muchos periodistas interpretan como un accesorio para Wii. Hicieron falta algunos meses y algún comunicado de prensa para remediar el problema y explicar que Wii U era, en efecto, una consola nueva.

Hace unas semanas Nintendo tuvo la ocasión de disipar cualquier duda en la edición 2012 del E3, dedicando toda la conferencia a la nueva consola. Lamentablemente, también en este caso, las cosas no han sido claras: Nintendo se centró en los juegos, dejando casi totalmente a un lado la funcionalidad de Wii U (ilustrada en una aburridísima conferencia celebrada el día antes del acontecimiento americano). Además, casi todos los juegos presentados dejaron un amargo sabor de boca, proponiendo un par de franquicias realmente importantes (New Super Mario Bros. y Pikmin), un par de títulos de terceras partes interesantes (Zombi U, Rayman Legends) y un montón de material bastante discutible (Sing, Nintendo Land, etcétera).

Pero el problema no es sólo ese. Hay algunos aspectos que, en mi opinión, hacen de Wii U un producto muerto aún antes de nacer. Veamos cuáles.

Cuando Miyamoto descubrió al mundo el Wii Remote y vimos dirigir una orquesta virtual agitando las manos, era magia en estado puro. Llegábamos de una era en la que los videojuegos eran un producto elitista, destinado sólo a quien tenía el tiempo y las ganas de aprender complejas configuraciones de control.

Con su inmediatez, Nintendo Wii cambió para siempre el panorama de los videojuegos, transformando un producto de nicho en un producto de masa, abierto a categorías excluidas un tiempo del mundo de los videojuegos: niños, mujeres, ancianos. Algún purista frunció el ceño, pero fue silenciado por Zelda antes, y por Super Mario Galaxy después.

Una cosa es cierta: Wii U no ha conseguido generar la misma magia creada hace algunos años. Cierto, desde un punto de vista teórico la idea es brillante. El mando introduce la ejecución multipantalla y permite eliminar la interrupción del flujo videoludico, generalmente desencadenado por la presencia de menú. Estoy seguro de que quien se ocupa de los estudios del juego encontrará muy pronto dónde reescribir páginas y páginas de teoría. Pero, en la práctica, cambia muy poco. Al menos en lo que se ha visto hasta ahora: una pantalla utilizada como inventario o, en el peor de los casos, como un instrumento útil para algún jugador adicional es absolutamente poco atractivo.

Cierto, Nintendo en su historia ha encontrado aplicaciones muy creativas para sus invenciones. Pero en este caso la idea no es inmediata y fascinante. Véase el Wii Remote. Cuando el mando fue presentado el mensaje era claro y simple: "el movimiento se reproducirá en pantalla". Véase el Kinect, otro producto de éxito: "El mando eres tú". Probad a encontrar un mensaje tan inmediato en el mando de Nintendo Wii U; veréis que es prácticamente imposible.

A esto se añade la ausencia total de transparencia en desvelar las especificaciones de la consola. Si Nintendo no tiene a mano un producto que encarne un mensaje inmediato, al menos debería lanzarlo en lo técnico. Debería hacer correr la voz en cuanto a la potencia de su hardware, demostrar al mundo que la consola no es sólo su controller, sino mucho más. Lamentablemente no fue así.

Alta definición siete años más tarde

Nintendo entrará en la era de alta definición hacia finales de 2012. La primera consola en inaugurar esta era fue la Xbox 360, una consola salida hace casi siete años y que está entrando en la fase final de su ciclo vital. Una vez más, Nintendo se encuentra detrás de una generación desde el punto de vista técnico.

De momento las especificaciones técnicas de Wii U no son claras. Hay quien dice que está dotada de un hardware más o menos a la par de PlayStation 3 y Xbox 360. Hay quien habla de una ligera superioridad. Hay quien incluso ha dicho que el hardware es menos poderoso que el de la competencia. No importa. Lo que importa es que la consola se verá inexorablemente aplastada por el hardware de la competencia en el momento en que se presente la nueva generación de consolas.

Ausencia de una Killer App

Cuando presentaron Wii, Wii Sports era la verdadera 'killer app'. La gran masa, la que ha decretado el clamoroso éxito inicial de la consola, compraba el producto exclusivamente para jugar a Wii Sports. La inmediatez de este software era simplemente perfecta: cualquiera, desde el niño al anciano, sabía inmediatamente qué hacer nada más coger el mando (o casi).

Si se ignora la no-inmediatez del nuevo mando-tableta, del que ya hemos hablado, Wii U no tendrá un juego vende-consolas comparable a Wii Sports. Cierto, New Super Mario Bros. U podría atraer una masa de jugadores razonablemente amplia, sin embargo, el juego no posee el mismo interés del célebre juego deportivo para la Wii, ni el encanto de las grandes producciones dedicadas a Super Mario. Lo mismo vale para Pikmin 3, un producto adorado hasta la locura por los fans de Nintendo, pero poco conocido por las masas de jugadores que la misma Nintendo ha atraído hacia sí con Wii.

El precio

Ya parece claro que Nintendo venderá su consola a un precio más alto que la competencia. Entre 299 o 399 euros (como teme Amazon.de). La Wii U llegará al mercado a un precio no competitivo.

En base a las consideraciones anteriores, las novedades introducidas por el nuevo mando dotado de pantalla no son tales que induzcan a los jugadores a gastar más para comprar una consola con poco software y con la perspectiva de una nueva generación "real". Y esto lleva al siguiente punto: la competencia.

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La competencia

Wii no tenía competidores. Al menos, no al comienzo. En el momento en que la consola de Nintendo salió al mercado, no había ninguna consola del mundo en condiciones de hacer las mismas cosas. Quién compraba una Wii compraba inexorablemente algo distinto a las otras consolas, y la Wii era una consola que podía acompañar tranquilamente a una consola en alta definición, orientada hacia un público más 'hardcore'.

Con el tiempo, la competencia se ha hecho oír, desarrollando sus dispositivos de movimiento y realizando software abierto al creciente mercado del 'casual gaming'. El resultado ha sido un rápido declive de Wii y un vertiginoso descenso en las ventas de su software.

Wii U no podrá seguir el mismo destino, considerando que la competencia ya está trabajando para alcanzar una experiencia similar. Microsoft está trabajando en su SmartGlass, un software compatible con todos los tablets y capaces de realizar operaciones muy similares a las vistas en el mando de Nintendo Wii U. Es cierto, se trata de un producto distinto y más limitado: es poco probable, en efecto, que SmartGlass pueda servir como mando sustitutivo. Pero será capaz de crear experiencias de juego asimétrico (visualizar menú, activar simples INPUT, etcétera) y, por qué no, de calcar gran parte de las funcionalidades secundarias del mando desarrollado por Nintendo.

Sony, en cambio, está apostando por una mayor integración de su PS Vita con PlayStation 3, haciendo también un número creciente de software interplataforma. Nada impide a Sony dar un paso más, transformando la PS Vita en un mando adicional dotado de pantalla, una idea nacida en tiempos de la PSP. Nintendo, en otras palabras, no está ofreciendo algo único, sino algo que ya se encuentra en la mente de la competencia desde hace bastante tiempo.

Los errores del pasado

En el pasado, Nintendo realizó un producto capaz de activar un juego multipantalla. Probablemente lo habréis olvidado ya. Quizá ni siquiera habéis oído hablar de ello. No puedo culparos: la idea de Nintendo, conceptualmente buena, fue un verdadero desastre desde el punto de vista comercial. Estoy hablando de la integración entre Game Boy Advance y GameCube, realizada mediante un accesorio denominado (con poca imaginación) Nintendo GameCube-Game Boy Advance Link cable.

El accesorio permitía vincular la propia GBA a una GameCube, permitiendo, en algunos casos, utilizar el GBA como mando dotado de pantalla. En el juego Final Fantasy Crystal Chronicles, por ejemplo, la consola portátil actuaba como pantalla para los jugadores durante las partidas en multijuagador.

Nintendo, en la práctica, ha reciclado una idea que nació muerta, tratando de resucitarla con la esperanza de que el mundo de hoy esté listo para aceptarla. Esperamos que lo logren, porque en este caso no sólo está en juego el destino de un accesorio, sino el de una consola entera, y quizás el de la propia compañía. Desde mi punto de vista, el GamePad de Wii U tiene el potencial, pero me temo que los bestsellers multiplataforma (los distintos Call of Duty, Battlefield, FIFA, PES, etcétera) terminarán por hacer de él un uso poco creativo (mapas, inventarios, etcétera). Demasiado poco para convertirse en un argumento de venta.

¿Es aquí la fiesta? No.

Uno de los puntos fuertes de Wii era su capacidad de funcionar perfectamente durante las fiestas sociales. Muchas veces he pensado que Wii era el sustituto contemporáneo del viejo juego de mesa: inmediato, perfecto para las tardes de lluvia con los amigos.

La consola nueva se limitará a un solo mando dotado de pantalla al momento del lanzamiento, que pasará a dos en después. Esto significa que para jugar tres o cuatro seguirá siendo necesario confiar en los antiguos Wii Remote. Quien usa la consola para el party game, difícilmente se verá tentado a renovar consola, dado que la nueva funcionalidad de Wii U, probablemente, no le afectará de manera directa.

Una demostración práctica de esto se produjo durante la presentación de uno de los party game más controvertidos: Sing. ¿Cuál es la utilidad en un Karaoke de poder leer las palabras de un tablet en lugar del televisor? Este tipo de aplicaciones del nuevo mando son realmente inútiles y, personalmente, son las que me asustan más.

Las third parties

Wii ha sido progresivamente abandonada por las terceras partes, y hoy en día todos los grandes productos (excepto los productos deportivos) salen exclusivamente para consolas en alta definición y para PC. Con la llegada de Wii U es razonable pensar que muchos productos multiplataforma llegarán también para esta nueva consola.

Pero, ¿qué sucederá en el momento en que se lance la nueva generación de consolas? Una parte del desarrollo se desplazará sobre estos nuevos productos, y Wii U verá reducida paulatinamente la presencia de los productos multiplataforma. O, lo que es más probable, la consola comenzará a recibir versiones mutiladas de juegos de nueva generación, un poco como sucede hoy con esos (pocos) productos que quedan también en Wii, cuyo desarrollo se suele confiar al equipo de segundo orden, que dispone de menos tiempo y presupuesto.

La carencia de terceras partes, con excepción de Ubisoft, se vió también en el pasado E3. ¿Dónde están los grandes títulos? ¿Dónde está Call of Duty? ¿Qué ha pasado con los títulos más esperados del 2013? Al lanzamiento, las third party estarán presentes con pocos títulos nuevos y algún port de juegos que en Navidad tendrán un año de edad o más. Este no es un buen modo de empezar.

¡Apostamos por el GamePad!

El pad de Wii U es, según Nintendo, el núcleo de esta consola. Y no podemos quitarle la razón: es sin duda la más importante innovación introducida. Pero, de nuevo, ¿por qué limitar su uso a dos únicos mandos? ¿Por qué perseverar en la utilización de Wii Remote y Nunchuk? ¿ Por qué desarrollar los mandos tradicionales alternativos?
Nintendo parece apostar por su pad de manera sólo prudente. Parece no estar plenamente convencida de su producto. Y, lamentablemente, los primeros análisis técnicos de este instrumento parecen explicar por qué.

Con una duración de la batería de 3 o 5 horas, el pad se cargará un día sí y un día no. En algunos juegos, incluso, podríamos vernos obligados a permanecer siempre apegados a una fuente de alimentación, debido a la duración de las sesiones de juego (piensa en juegos como Zelda o Monster Hunter, además de juegos online como Call of Duty).

La pantalla táctil es de tipo resistiva. Se trata de una tecnología vieja, que está dejando lentamente espacio al display de tipo capacitivo. La resistiva es muy precisa y económica, pero por el contrario no soporta el multi-touch, está más expuesta a los arañazos. Considerando, además, la calidad alcanzada por PS Vita con una pantalla de tipo capacitivo, la elección de Nintendo parece realmente inexplicable.

¿Todo está perdido?

De un modo provocativo he titulado este artículo SeppukU, haciendo alusión al suicidio ritual japonés (también conocido como Harakiri). Las reflexiones que se han mencionado antes son fruto de un marco pesimista, quizás incluso trágico.

En lo profundo de mi corazón espero que Nintendo me pueda contradecir. Espero que, cuando Wii U entre en mi casa, pueda comerme todas mis palabras y disfrutar de la entrada en una nueva era de los videojuegos. Lamentablemente, esta vez tengo serias dudas. Se trata de una mala sensación, algo que no he percibido ni siquiera en los tiempos del anuncio del famoso Wii Vitality Sensor. Porque, como he dicho, esta vez me temo que un fracaso pueda perjudicar seriamente a la compañía que tanto ha dado al mundo de los videojuegos y que, para bien y para mal, ha acompañado mi vida de jugador.

La verdad, probablemente, se revelará sólo en un par de años, cuando la consola corte su porción de mercado y comience a hacer cuentas con la competencia. Tenemos ante nosotros algunos meses de esperanzas y sueños.

Nintendo, ¡sorpréndenos!

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