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Una realidad alternativa: cuando la PS3 estuvo a punto de hundir a Sony (pero Microsoft la salvó)

En una realidad alternativa con unos pequeños cambios, podría haber sido el último gran éxito de Sony en consolas, mientras que Xbox 360 habría dominado el mercado y sentado las bases de un futuro…
Jonas Mäki Editor Sweden Actualizado 26 diciembre 2025

Desde luego, el mundo de los videojuegos está lleno de acontecimientos que podrían haber sido distintos por completo. A menudo se habla de errores que podrían haber cambiado totalmente la historia de las consolas tal y como la conocemos, y muchas veces no ha sido la empresa perjudicada la que ha reconducido la situación, sino el fallo de otra, o tan solo la incapacidad de aprovechar una oportunidad que se presentó.

He pensado en tomarme la libertad de proponer otro escenario alternativo sobre cómo podrían haber salido las cosas en la historia de los videojuegos con un poco, solo un poco, más de previsión. Dicho esto, empecemos con el rescate de Sony tras PlayStation 3, la consola con la que todo pudo haber terminado para siempre, pero que Microsoft salvó de forma involuntaria.

La PlayStation 3 casi se lanzó con un mando de plátano, e Internet se inundó de memes sobre la consola en su estreno. Fue una batalla cuesta arriba.

El éxito de Sony surgió de la llamada sexta generación (Dreamcast, GameCube, PlayStation 2 y Xbox) con la consola más vendida de todos los tiempos: la PlayStation 2. La confianza era alta e incluso habían logrado lanzar una consola portátil, la PSP, que llegó a desafiar a la propia Nintendo. Sin embargo, quizá fue eso, el exceso de confianza. Un año después del lanzamiento de la Xbox 360, lanzaron una consola que se consideraba un infierno para los desarrolladores de juegos, lo que se tradujo en un sistema que costaba 599 dólares en su versión premium.

Sony había dado carta blanca al "padre" de PlayStation, Ken Kutaragi, para diseñar el hardware,
lo que dio como resultado una creación muy especializada y muy japonesa. Mientras tanto, la Xbox 360, más cercana a la arquitectura de un PC, se percibía como una consola para la que era fácil desarrollar juegos y dominaba por completo el juego en línea. Títulos de enorme importancia como Call of Duty, Skyrim, Red Dead Redemption y otros se veían claramente mejor en la consola de Microsoft que en PlayStation 3.

Las comparaciones gráficas fueron muy importantes durante esta generación, y la PlayStation 3 perdió prácticamente siempre, a pesar de ofrecer un mejor rendimiento sobre el papel y un precio significativamente más alto.

Fueron años duros para Sony, con un auténtico jarro de agua fría cuando Xbox 360 empezó a recibir una gran cantidad de RPG japoneses de peso y, durante un otoño, llegó incluso a vender más que PlayStation 3 en Japón. En foros como NeoGAF, aquello fue como si el infierno se hubiera congelado, nadie podía creerlo. Durante años se había dado por hecho que el público japonés no quería consolas provenientes de Occidente. Quizás la realidad era más simple, tan solo querían juegos que les gustasen y, cuando estos llegaron, los compraron en masa. Además, cuando se confirmó también que Final Fantasy XIII llegaría a Xbox 360 tras casi 15 años de exclusividad en PlayStation (con contadas excepciones y Final Fantasy XI), los foros de videojuegos de todo el mundo explotaron y colapsaron al mismo tiempo.

Y es en ese punto donde la historia podría haber sido radicalmente distinta. Peter Moore venía de Sega y entendía a los jugadores mejor que casi cualquier otro alto mando. Gracias a él fue que la consola funcionaba tan bien y recibió exactamente los juegos y servicios que necesitaba. Era el jefe y, al igual que Reggie Fils-Aimé, le encantaban las apariciones públicas, la gente adoraba su carisma. Hubo grandes sorpresas, tatuajes, juegos espectaculares (Gears of War y Halo 3 con solo un año de diferencia), increíbles exclusivas con terceros como BioShock y Mass Effect, y potentes exclusividades temporales como The Elder Scrolls IV: Oblivion, Dead Rising, Splinter Cell: Conviction y muchos más.

La Xbox 360 se averiaba constantemente, y mucha gente tuvo que devolver sus consolas varias veces. El hecho de que no acabara allí mismo (lo cual es casi surrealista) demuestra lo popular que era la consola y lo débiles que eran las alternativas de Sony.

Es cierto que estuvo el famoso Red Ring of Death, pero incluso ese grave defecto fue gestionado, minimizado y finalmente aceptado, gracias al increíble trabajo de Moore. Eso dice mucho de lo popular que llegó a ser Xbox 360. Sin embargo, tras aceptar el cargo de responsable de la división deportiva de EA, Moore abandonó Xbox en 2007; pero imaginemos que se hubiera quedado un par de años más. Con su gran enfoque en lo importante, su popularidad y su comprensión de la industria, es muy probable que el impulso de Xbox 360 se hubiera mantenido.

Pero... no fue así. En su lugar, Microsoft acabó tendiéndose a sí misma una trampa y,
paradójicamente, salvó a Sony. Tras la salida de Peter Moore, Don Mattrick tomó su lugar. Para entonces, aún había varios proyectos en camino que seguían la receta de Moore, y que saldrían en uno o dos años más, pero Mattrick tomó pronto la decisión de competir con Wii a través de Kinect. Dirigió a todos sus estudios a desarrollar juegos para Kinect, y todos los acuerdos de exclusividad con terceros también giraron en torno a Kinect en lugar de a atractivos títulos AAA.

Además, decidió que Xbox se centraría únicamente en Fable, Forza, Gears of War y Halo. Los jugadores reaccionaron con rechazo ante esto, no fue bien recibido y Sony empezó a recortar distancias. Tras años de mala gestión y con los fans dándole la espalda a Microsoft, Mattrick acabó lanzando Xbox One con Kinect obligatorio, a un precio más alto y con menor rendimiento que la PlayStation 4, además de unas normas absurdamente complejas para los juegos de segunda mano y el préstamo de títulos, y un énfasis desmedido en TV, TV, TV... y deportes.

Después de que la Wii se convirtiera en un gran éxito, tanto Microsoft como Sony intentaron copiar el concepto. Microsoft se volcó de lleno, mientras que la alternativa de Sony funcionó peor, lo que hizo que no gastaran recursos innecesarios en ella e intentaran obligar a los fans a comprar Move.

Si Moore hubiera podido continuar, o si alguien más competente que Mattrick hubiera tomado el relevo, los jugadores de la Xbox 360 probablemente habrían disfrutado de más exclusivas deseadas de verdad, de una apuesta continuada por Japón y quizá incluso de alguna adquisición estratégica. A Moore también le gustaba jugar un poco sucio, atacando a menudo los "puntos fuertes" de Sony para hacer que lo asociado a la marca PlayStation se percibiera más cercano a Xbox, especialmente con Grand Theft Auto IV (una estrategia muy similar a la que Sony aplicaría más tarde con la franquicia Call of Duty). Alguien con un mayor entendimiento del sector también habría comprendido que, aunque Kinect fue un éxito, era algo casual y debía tratarse como tal. Además, la gente se cansa de los mismos juegos, hacen falta nuevos.

Al final, la PlayStation 3 y la Xbox 360 llegaron muy igualadas al momento del salto generacional. La diferencia fue que los jugadores de PlayStation 3 vieron cómo los juegos mejoraban cada vez más en la recta final, en especial cuando los desarrolladores aprendieron por fin a exprimir el hardware (Naughty Dog y Guerrilla fueron clave en este sentido), mientras que los usuarios de Xbox 360 estaban frustrados y desanimados por la falta de variedad y la imposición de Kinect. Las ventas de la Xbox 360 se desplomaron rápidamente, mientras que la PlayStation 3 se mantuvo activa durante mucho más tiempo.

La primera Xbox fracasó, pero bajo la dirección de Peter Moore (izquierda), la Xbox 360 se hizo increíblemente popular. Sin embargo, tras cuatro años en Microsoft, se marchó a EA, y comenzaron los años del desierto bajo Don Mattrick (derecha).

Aun así, pese a sus últimos años extremadamente flojos, la Xbox 360 tuvo un mercado mayor en Occidente y, en esencia, lideró toda la generación. Sé que a mucha gente le gusta fijarse tan solo en las ventas, pero esto no es un partido de fútbol donde gana necesariamente quien marca más goles, sino quienes tuvieron una Xbox 360 disfrutaron de más juegos, mejores gráficos y mejores experiencias durante gran parte de la generación. Si consiguieron vender cifras similares pese a todas las decisiones erróneas y a menudo directamente descabelladas de Mattrick, cabe preguntarse qué habría pasado con una gestión mejor. Difícilmente les habría ido peor, ¿no?

Decir que esto habría supuesto el fin de Sony sería exagerado, pues la PlayStation 3 logró mantenerse cerca de la Xbox 360, pero fue en gran parte gracias a Japón, ya que en nuestro mercado se quedó por detrás. En cualquier caso, fue muy inferior a la PlayStation 2, y Sony había permitido que Microsoft se convirtiera en la preferida de los desarrolladores. Te guste más o menos, es un rival extremadamente poderoso y con recursos casi ilimitados. El riesgo real era que, llegado el momento de la siguiente generación, fuera un "gracias y adiós", con una derrota contundente frente a un Microsoft en plena forma al que no habrían podido igualar.

Kaz Hirai se hizo cargo de Playstation después de Ken Kutaragi, y lo hizo todo bien, pasando más tarde a ser el jefe de Sony. Al final, sin embargo, no fue principalmente gracias a él que Sony volvió al buen camino, sino a una serie de terribles decisiones de Microsoft que dañaron gravemente la marca.

Si la Xbox 360 hubiera seguido la línea de Moore y hubiera salido de la sexta generación con unas ventas claramente superiores, además hubiera logrado que los usuarios crearan cuentas y vivieran dentro de su ecosistema, es entonces cuando creo que los recursos de Microsoft habrían sido decisivos. Un lanzamiento de hardware mejor en el cambio generacional, sin Kinect obligatorio ni ideas que iban en contra del consumidor, con el viento a favor, podría haber puesto en un serio jaque el futuro de PlayStation. Dudo que Sony hubiera sido capaz de hacer lo que hizo Microsoft cuando los papeles se invirtieron y seguir produciendo hardware que pocos jugadores querían.

Así que mi conclusión es que lo que en última instancia salvó a Sony y la ha convertido en la potencia que es hoy no fue tanto mérito propio, sino que Peter Moore dimitiera justo cuando lo hizo. Eso desencadenó una cadena de decisiones que llevó a Microsoft a maltratar sus marcas, desviar todo el desarrollo hacia Kinect y obligar a todo el mundo a pasar por él, mientras los juegos quedaban relegados frente a los deportes y la televisión. Un año más con Moore, o un sucesor mejor, y el panorama actual de los videojuegos sería irreconocible.

Editor Sweden Jonas Mäki has written for Gamereactor since 2002, becoming an editor in 2007. He covers the video game industry across news, releases and the business side, with a particular interest in sales figures and where the industry is heading.
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