Es sin duda una de las sacudidas en la industria de los videojuegos que más repercusión tendrá en los desarrollos actuales. Unity anunció hace unos días un cambio en sus políticas de tarificación en los juegos que usen su motor en el desarrollo, y la escena indie global se ha mostrado categóricamente en contra de ello. Compañías como Masive Monster (Cult of the Lamb) o Innesoft (Among Us) ha comunicado su rechazo en redes, y son muchos los desarrolladores que buscan ya alternativas a Unity para migrar sus proyectos y abandonar el motor.
El impacto ha debido resonar fuerte en las oficinas de Unity, que anoche acudió a Twitter/X para lanzar un comunicado en el que intenta matizar y aclarar algunos de los aspectos más controvertidos de su plan.
Según la compañía, más del 90% de sus clientes no se verán afectados por esta medida, y tampoco contarán las reinstalaciones, las instalaciones fraudulentas (piratas), las que se ofrezcan en iniciativas benéficas, pruebas y las demos (el acceso anticipado sí contará). Además, han actualizado la sección de dudas en la web, que puedes consultar aquí.
Buenas palabras que, sin embargo, siguen sin convencer a sus clientes. Parece que esa afirmación pasa primero por un "primero cobramos y después estudiaremos si hacemos un reembolso", en el que tampoco se indican los plazos, y eso sigue generando dudas. No parece que Unity vaya a dar marcha atrás en esto, y su plan entrará en vigor el 1 de enero.