La presidenta de la Unión Europea, Ursula von der Leyen, ha dado la voz de alarma sobre las consecuencias de una Ucrania fallida, afirmando que no sólo desestabilizaría a Europa, sino que también supondría un riesgo importante para Estados Unidos.
En una reciente declaración en la Conferencia de Seguridad de Múnich, elogió al presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, por su compromiso de garantizar la paz honrando los sacrificios de su pueblo.
Contrastó esta determinación con la postura agresiva del presidente ruso Vladimir Putin y advirtió de que ceder a las exigencias de Putin agravaría los desafíos en la región Indo-Pacífica, amenazando los intereses globales compartidos.
Von der Leyen subrayó que los regímenes autoritarios de todo el mundo observan atentamente si habrá consecuencias por invadir naciones soberanas, destacando que la falta de medidas disuasorias podría envalentonarlos aún más.
Reiteró el firme apoyo de la Unión Europea a Ucrania y reafirmó el compromiso del bloque de ayudar a Ucrania en su camino hacia la adhesión. Por ahora, queda por ver cómo evolucionará este conflicto y qué papel desempeñará la comunidad internacional en la configuración de su futuro.