Tras la trascendental presentación de la tercera consola de Microsoft, durante la tarde del martes en el Xbox Campus de Redmond, Washington, tuvimos la oportunidad de coger el nuevo mando de Xbox One con nuestras propias manos y de catar por primera vez lo que es capaz de hacer el nuevo y evolucionado Kinect. Primero le tocó al mando, al parecer "el mejor mando de control que ha visto jamás la industria del videojuego", al menos según el tipo que nos lo enseñó.
El mismo representante nos contó que un grupo de personal de Microsoft había viajado por todo el mundo con un prototipo del mando, permitiendo que gente de todas las edades y tamaños lo probaran. Todo, con la atención de conseguir el mando de consola más ajustado y cómodo de la historia. La tapita de las pilas de la parte inferior se ha integrado dentro del propio mando. Los sticks para los dedos pulgares cuentan con un diámetro inferior y es sobre un 25% más fácil moverlos. La cruceta digital también se ha puesto en forma y ahora será, según Microsoft, perfecta para juegos de lucha y de deportes. Los gatillos han sido equipados con sensores magnéticos, para que se pueda percibir cualquier atisbo de movimiento.

También aparece un nuevo puerto de expansión en la parte inferior del mando. Permite la transferencia de datos con la consola a toda velocidad, pero no pudimos conocer por qué íbamos a necesitar una función así, más allá de que "ofrecerá unas experiencias increíbles con acoples del mando". Finalmente, pero no menos importante, está la incorporación de nuevos vibradores que actúan directamente sobre las yemas de tus dedos. Es algo que pude experimentar en persona mientras probaba una demo que consistía simplemente en disparar una pistola. Podía sentir el retroceso en el botón del gatillo. Parece que esto mejorará naturalmente la experiencia en un gran número de videojuegos de acción, pero me pregunto qué podrá aportar a largo plazo. ¿A lo mejor te dejará con un molesto escozor de reflejo en tu dedo de disparo?
No pudimos probar el mando durante demasiado tiempo, pero el tiempo que estuve con él me convenció bastante. Tiene una buena sensación de agarre. Notable precisión. Parece una versión más delgada y apretada del mando de Xbox 360, pero con funciones de 'rumble' más avanzadas. Microsoft presume de haber incorporado unas 40 mejoras/ajustes al nuevo mando de Xbox One.
Luego le tocó al nuevo Kinect. Confieso que nunca me llegó a gustar el Kinect para Xbox 360 y que por lo tanto poco me ilusionaba la noticia de que Xbox One llegaría con un Kinect 2.0. Pero tras ponerme delante de una TV y aletear con los brazos, ejecutar unas ridículas patadas voladoras y flexionar mis bíceps durante un par de minutos, quedé bastante impresionado. No por mi patada ni por mis músculos, sino por la inmersión que percibí. Se nota que Microsoft ha invertido una gran cantidad de tiempo y dinero en este aparato. La cámara cubre un área más grande que la primera versión, y se espera que funcione mucho mejor en espacios más reducidos en esta ocasión. Cuenta con una percepción de profundidad 3D muy mejorada, con la posibilidad de distinguir pequeños detalles como los pliegues de tu camisa. También puede mostrar hasta seis personas a la vez en pantalla. Registra tus expresiones faciales, la frecuencia cardíaca e incluso cuenta con sensores que hacen posible el juego en una sala más o menos a oscuras.
De hecho, casi me dio miedo comprobar lo bien que recreó una imagen en 3D de mi cuerpo en pantalla. Cuando movía los dedos, los sensores de movimiento lo recogían de forma instantánea. Reaccionaba cuando encogía discretamente los hombros. Puede estimar la velocidad de movimiento, e incluso hacia dónde se carga el peso. Si tú, por ejemplo, te apoyas sobre una pierna, la cámara detecta un estrés superior sobre esa articulación. Junto a la posibilidad de leer tu ritmo cardíaco, probablemente vaya genial con la gente que disfruta poniéndose en forma con programas tipo Wii Fit.
También es muy fácil sumarse a la partida como jugador extra. Si alguna vez habías puesto tu cara delante de la cámara, a la siguiente ocasión te reconoce ipso facto, y antes de que puedas pronunciar "supercalifragilístico" te habrá metido en el juego. Esta función se puede desactivar si no quieres que te enmarque cada vez que pases por delante de la tele, por suerte.
El nuevo Kinect incorpora además unos micrófonos capaces de determinar cuándo estás en la sala y de reconocer tu voz, incluso si hay mucho ruido. Si te molesta ese amigo cansino que está sentado a tu lado en el sofá, puedes hacer que Kinect le ignore.
Por mucho que nunca me vaya a plantar delante de la TV para hacer un workout de fitness con unas mallas de licra, sin duda me pica la curiosidad sobre qué se le puede ocurrir a los desarrolladores. Leer las expresiones faciales y las frecuencias cardíacas son cosas que podrían venir genial para un juego de terror o, ¿por qué no?, en una escena de interrogatorio al estilo L.A. Noire. Combinando el juego tradicional con el mando que hemos probado entre manos y todas las funciones de Kinect, todo esto puede ponerse muy interesante.
