5. Fallout 4 (análisis)
Las referencias a la cultura pop, la forma en la que profundiza en el pasado de los personajes, cada nota suelta por el mundo para leer. Bethesda ha construido una Commonwealth viva y creíble en el que las historias secundarias prácticamente eclipsan a la principal. Y además lo transmite de muchas formas, empezando por un guión rico y extenso que ha sido perfectamente doblado. Es un trabajo muy bueno al que solo le ha faltado ser un poco rompedor para poder competir por este galardón
4. Sunset (análisis)
Hay veces en las que basta con tener una buena historia. Asuntos que te hacen darle más de una vuelta a la cabeza cuando los tienes delante e incluso cuando ya has apagado el juego. Hay veces en las que todos estos temas necesitan fluir por cauces alternativos, encontrar otra forma de llegar, material e inmaterial. Y eso es exactamente lo que Tale of Tales ha logrado hacer al recrear algo tan sencillo como es la limpieza diaria de un apartamento.

No era fácil imaginar que llegara a crearse un videojuego como este.
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3. Tales from the Borderlands (análisis del episodio 1)
En los últimos años es muy raro que en una lista de los mejores guiones y narrativas de videojuegos no aparezca un trabajo de Telltale Games. Esto año, uno de los más prolíficos de su historia, la mención especial a su capacidad de contar historias se la lleva Tales from the Borderlands.
Como es costumbre de la casa, el título fue llegando dividido en cinco entregas que aparecieron en las tiendas online con mayor o menor separación temporal. El problema es que nos enganchó desde el primero de ellos, por lo que nuestra impaciencia y su obsesión por los cliffhangers (esos finales que lo dejan todo abierto y con mucha tensión) han resultado tan negativos en la espera como positivos en el momento del estreno de un capítulo más.
Una de las diferencias entre Tales from the Borderlands y el resto de títulos de la compañía es el gran equilibrio que ha logrado entre conversaciones, opciones, puzles y eventos rápidos QTE, que consiguen darle un ritmo mucho más llevadero que en la mayoría de títulos del género. La otra es cómo ha logrado hacerse y amoldar a su estilo este mundo construido por Gearbox. Han sido capaces de volver a sus raíces en las que lo cómico era capaz de solapar a la tragedia para demostrar que sin espírituo no se puede vivir, y menos sobrevivir. La historia se va oscureciendo y complicando con el paso de los episodios, pero para entonces ya hay tanto cariño por Rhys y Fiona que no hay vuelta atrás.

A medida que avanzan los capítulos a ti también te va cambiando el semblante.
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2. Life is Strange (análisis)
Dontnod nos ha agraciado con una historia cautivadora que es capaz de hacernos ver cómo es el día a día de una adolescente al mismo tiempo que nos va introduciendo otros temas de gran calado, sin perder ni un ápice de cohesión ni de sentido.
Este tipo de juegos tiene todas las de ganar en una categoría como esta porque son novelas interactivas y cada acción de jugabilidad está supeditada a lo que tiene que contarse con ella. Pero Life is Strange es capaz de hacer eso y, al mismo tiempo, dar la liberta para perderse por todo el material y contenido adicional. Cosas que hacen que deje de parecer una lectura guiada, lineal, al dividirse en varios caminos opcionales. Ya sea algo tan sencillo como regar demasiado una planta o algo humano como evitar que golpeen a Alyssa en la cabeza son acciones con sentido y con repercusión.
Al ser un título por capítulos, que ha pedido muchas esperas, al principio se esperaba que fuera una montaña rusa de sensaciones y no cumplió con ese criterio de picos y valles de emociones. Sin embargo sí ofrece momentos para el recuerdo, especialmente entre el final del tercer y el principio del cuarto capítulo. Como también ha habido momentos duros y motivos para soltar alguna lágrima, especialmente en su potentísimo final, un broche de oro para un trabajo sensacional.

Life is Strange es la sorpresa del año, no cabe duda.
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1. The Witcher 3: Wild Hunt (Análisis)
La obra maestra de CD Projekt Red no solo tiene un gran guión, es que además ha encontrado una forma magistral de transmitirlo para que cada misión encaje perfectamente dentro del gran puzle, ya sea una de las más importantes de la historia principal o una tarea secundaria que has cogido voluntariamente. Porque, lo más grande de esta novela es que cada cual puede escoger hasta qué punto desea sumergirse en ella.
Es impresionante la cuerda que tienen los personajes NPC de The Witcher 3: Wild Hunt, capaces de responder más y más sobre el entorno que les rodea, aunque también te deja la opción de ser seco e ir al grano. Hay tantos que es normal perder el hilo y olvidarse de alguno de ellos, algo que nos obliga a ser perfectamente conscientes de cada acción para no dejar a Geralt como un maleducado.
Pero, lo mejor de todo, es la relación causa consecuencia de las acciones en un mundo tan grande y vivo como este. Casi al principio del juego, decidimos repetir una parte porque no nos gustaban los efectos inmediatos que había provocado una de nuestras respuestas. Por supuesto, no nos imaginábamos los horrores que llegarían horas más tarde como consecuencia de haber elegido la otra. En Wild Hunt hay tantos matices como en una temporada de Juego de Tronos.
Teníamos ejemplos muy buenos de títulos de mundo abierto con decenas de horas de diversión y libertad, pero el estudio polaco ha logrado subir el nivel en el género, por eso The Witcher 3: Wild Hunt se lleva el premio a la mejor narrativa/guión de 2015.

