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Destiny 2

Futuro incierto para Bungie y Activision, ¿y ahora qué?

El estudio se ha quedado con Destiny, que pasa por turbulencias, y la editora con un catálogo cortísimo y sin frescura.

  • Sergio Figueroa y Mike HolmesSergio Figueroa y Mike Holmes

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Esta historia empezó 2010, cuando "la industria de los videojuegos era muy diferente". Así comienza la carta de despedida de Bungie para Activision. Incluso antes, en 2007, con su primera ruptura, entonces con Microsoft tras haber dejado en la casa una de las mejores franquicias de la historia, Halo. Esa necesidad de volar libre se apreciaba ya entonces, después cuando se firmó este acuerdo que acaba de romperse y también se aprecia ahora.

Se ha puesto fin antes de tiempo a un acuerdo que debía haber durado diez años. Las formas han sido buenas, al menos de puertas afuera. Bungie se queda esta vez con su criatura, con Destiny, un proyecto tan potente y gigantesco que poco a poco se ha ido convirtiendo en el otro sustento de Activision junto a Call of Duty. La gran duda es, ¿qué pasará ahora con estas dos empresas? ¿Están preparadas para vivir la una sin la otra?

Bungie por fin ve la libertad, Activision se ha quedado sin juegos.

Destiny 2

Bungie por fin ve la libertad

Su futuro está claro, seguir adelante con Destiny hasta que no quede otra y exprimirlo al máximo. "Sabemos que la auto-publicación no será fácil, y aún nos queda mucho por aprender a medida que crecemos como un estudio independiente y global, pero vislumbramos oportunidades y potencial ilimitados en Destiny", dice el comunicado. Revela que se han vendido más de 50 millones de copias entre juegos base y expansiones, una cantidad enorme. Pero también sabemos que el número de jugadores concurrentes es flojo, y que el impulso de Los Renegados fue un globo de helio que se desinfló rápido.

Hasta ahora, y con la protección de una gran compañía que se encargara de todo lo demás, desde buscar la financiación hasta poner el juego en las tiendas, pasando por las gigantescas campañas de marketing y promoción, Bungie se ha dedicado a hacer que tan bien sabe: shooters de ciencia ficción y velocidad de vértigo. Comodidad con un precio, el de amoldarse a las decisiones de otros. Ahora que es más fácil ser tu propio editor y tener un flujo constante de dinero mediante el modelo Game-as-a-Service (GaaS) que tanto tiempo llevan explotando. Seguro que no ha pasado por alto lo que han crecido varias compañías funcionando así, con un ejemplo tan brillante y tan cercano como el de Digital Extremes y Warframe.

Haciendo caso a sus palabras, su futuro pasa por terminar la hoja de ruta de Destiny 2 mientras preparan Destiny 3. Pero aún parece lejano si han sido fieles a sus jugadores actuales y el camino se puede hacer largo, sobre todo para un equipo tan numeroso y, claro está, costoso. En realidad no están tan solos. Hay una parte de Bungie que hace tiempo piensa en chino. El año pasado, la compañía recibió una inyección de capital de 100 millones por parte de NetEase que garantiza un buen puñado de meses de colchón y una puerta al gran mercado. Qué curioso, NetEase, que cerró en noviembre el círculo Activision-Blizzard como responsable de ese maltratado Diablo Inmortal para móviles.

Destiny 2Destiny 2

Que su próximo juego sea auto-publicado no quiere decir que no tengan socios. Cada vez más compañías, como Bandai Namco, ofrecen acuerdos parciales por territorios de pura distribución en formato físico. Un modelo que ha funcionado muy bien a CD Projekt Red, porque mantiene toda su independencia hasta el último día. La otra opción de estos días es tirarse al free-to-play de renovación constante, una forma de hacer dinero rápido y evitar costes, que además permite abandonar las entregas numeradas y la presión de las fechas de lanzamiento. La franquicia Destiny encaja en teoría, pero deberían tener mucho cuidado con la transición, con esos 50 millones de copias pagadas bien caras.

Activision se ha quedado sin juegos

"Este ha sido un trimestre récord para rematar un año de récord en Activision Blizzard", decía Bobby Kotick, presidente del holding, sobre el 2017 hace menos de doce meses. Quién iba a decir que este gigante tan estable iba a tambalearse, aunque fuera solo un poquito.

Aún no sabemos cómo ha cerrado el año 2018, pero sí que su enorme revalorización en bolsa de los últimos acumulada en los últimos años se ha evaporó en dos meses, octubre y noviembre, con una caída de casi el 50% del valor de las acciones. Entre la salida de Morhaime de Blizzard y los cambios de esta semana, ha habido una renovación total en la directiva, excepto en el puesto de mando. Todo, confiando en gente de la casa.

¿Cuáles son sus planes para Activision? Sus ventas siguen marchando muy bien, pero su catálogo está en una situación precaria. La hiperespecialización que ha marcado los pasos de la compañía en esta década y su firmeza a la hora de cortar con lo que no es rentable ha llevado a esta situación. Durante 2018 ha puesto a la venta tan solo tres juegos: Call of Duty: Black Ops 4, Spyro Reignited Trilogy y las versiones para Nintendo Switch y Xbox One de Crash Bandicoot: Nsane Trilogy.

Destiny 2

Un juego nuevo de una franquicia muy gastada, y dos remasterizaciones de clásicos. Su tercera pata ha sido precisamente Destiny 2, porque las expansiones tienen en el tratamiento (y el precio) de juego nuevo. Ahora que ya no forman parte de su biblioteca, Activision tiene un panorama desolador por delante. Para este 2019 solo tiene anunciada otro cartucho de nostalgia como Crash Team Racing: Nitro Fueled y tanteado el nuevo Call of Duty. También es probable que la trilogía de Spyro llegue a Nintendo Switch y PC. ¿Y qué más? La que fuera editora número 1 de Estados Unidos a finales de la década pasada se ha quedado en cuadro. Necesita algo fresco y sorprendente y esperemos que lo tenga listo para ya.

No creemos que vaya a seguir el camino de THQ, ni mucho menos. Porque no ha cometido ningún error que dé pérdidas, porque tiene mucho colchón y porque, si algo nos ha demostrado a lo largo de su historia, es que nadie en el sector sabe reciclarse como ella. Para eso sí es la número uno. Activision no duda a la hora de probar cosas, las exprime al máximo si funcionan y las desecha al mínimo atisbo de agotamiento. Nadie se acuerda ya de Guitar Hero ni de Skylanders, pero todos fueron líderes en sus sectores.

Dos mundos que han funcionado tan bien unidos se enfrentan ahora a la zozobra de la separación y a la incertidumbre de empezar de nuevo. El tiempo dirá si ha sido un acierto o un error, pero estas dos compañías son muy buenas haciendo lo que saben.

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