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Retrospectiva comparativa: ¿FIFA 16 o PES 2016? Ninguno, gracias

Aunque siguen arrasando en ventas, los jugadores futboleros se merecen simuladores más serios. Tras unos meses vemos dónde deben mejorar todavía ambos juegos.
Ricardo C. Esteves Editor-in-Chief Portugal 13 enero 2016

Soy un absoluto amante del fútbol. Un forofo ardiente que va, siempre que puede, cada dos semanas al estadio. También soy un apasionado de los videojuegos, casi tanto como del balompié. Por esto es totalmente natural que los videojuegos de fútbol ocupen buena parte de mi tiempo con un mando entre las manos. Durante las últimas décadas, pasando por numerosas consolas, fui saltando de FIFA a PES (o ISS) según su estado de forma cada temporada, cada año eligiendo quién debería saciar mi apetito de fútbol virtual. Desde la generación pasada, en mi caso con PS3, la moneda ha caído casi siempre del lado de EA Sports, aunque nunca he dejado de ojear cómo iba quedando Pro Evolution Soccer.

Este año, no obstante, debo confesar mi disgusto y frustración, mucho más ahora que han pasado unos meses y que podríamos decir que empieza la 'segunda vuelta' de la temporada en los terrenos digitales. Tras pasar bastantes horas con FIFA 16 y Pro Evolution Soccer 2016, he llegado a la triste conclusión de que ninguno de los dos me ofrece todo lo que quiero. Ambos tienen muchos fallos, la mayoría realmente inaceptables si te paras a pensar para unas series que año tras año piden a millones de jugadores de todo el mundo que vuelvan a rascarse el bolsillo. Nos merecemos algo mucho mejor que esto.

FIFA 16 - Perdidos en el campo

Si leíste en su día mi análisis de FIFA 16, verías que lo valoré como una notable mejora respecto a FIFA 15. El sistema de juego es más sólido y estable, al menos hasta cierto punto. Pero si bien es innegable que la nueva entrega se juega mejor que la anterior, EA sigue introduciendo más y más mecánicas y retocando los esquemas de control. Este año quizá lo más notorio han sido las fintas corporales y los nuevos pases más fuertes para hacer control orientado (con RB), aspectos que añadieron una nueva capa de regates y pases a la partida.

Con tantas opciones y posibilidades que se van solapando año tras año, FIFA empieza a ser demasiado complejo y confuso a nivel de control. Mientras que en la generación pasada FIFA siempre parecía un juego que seguía un camino bien definido, hoy por hoy se hace complicado saber qué pretende hacer EA con el juego. Y esto ocurre cuando todavía quedan aspectos sin pulir demasiado, como algunas animaciones completamente rotas o los eternos problemas con el motor de simulaciones físicas. Y es que FIFA, más que recibir nuevas funciones redundantes, necesita ante todo que lo refinen, lo pulan y lo ajusten. Una puesta a punto seria y en condiciones.

Con todo, sigo reconociendo que el juego ha mejorado en todos los aspectos respecto a FIFA 15 (para mí la peor entrega en muchos años). Es algo que se nota particularmente en los modos de juego online, donde puedo explorar toda mi creatividad futbolística sin tener que recurrir constantemente a los trucos sucios. Por desgracia no puedo decir lo mismo de los modos offline, que para más inri son a los que más tiempo he dedicado tradicionalmente en los videojuegos de fútbol, en concreto el Modo Carrera en FIFA y la Liga Máster en PES.

Desde los tiempos de International Superstar Soccer, incluso en la vieja PSOne, siempre he jugado a los juegos de fútbol en el nivel de dificultad más alto, pero en el caso de FIFA 15 eso fue realmente imposible. Y este año la dificultad de FIFA 16 ha hecho que la situación sea aún peor. Es un problema, además, compartido con Pro Evolution Soccer 2016, pues ambos juegos, en lugar de intentar dar con un sistema de dificultad realista, lo que hacen es forzar las situaciones de forma artificial, llegando en algunos casos a hacer que la partida saque de quicio y la experiencia sea injugable. El desafío propuesto por la IA de FIFA 16 genera unos partidos absurdos y frustrantes que hacen que la victoria no suponga ninguna gratificación.

Si te fijas, no hay diferencias claras entre cómo juegan los distintos equipos, ni entre los jugadores y sus distintos atributos. Si está puesta la dificultad más alta, no importa la calidad del equipo en el mundo real: la inteligencia artificial es implacable, como si fueran cyborgs. Siempre parece que corren más rápido, que defienden mejor sincronizados a la hora de cubrir todos los espacios o que se pasan la pelota con insultante facilidad (por no mencionar las denuncias de secuencias preparadas, por mucho que EA nos diga que no hay scripting en FIFA). Es raro que un partido de FIFA 16 termine con más posesión del lado del jugador, y eso es del todo irritante, especialmente cuando llevas mucho tiempo jugando y entrenando y te toca contra un equipo de la CPU muy, muy inferior.

Vale, puedes ajustar la dificultad y las rutinas a tu gusto desde el sistema de opciones avanzadas, y de hecho llegamos a crear un tutorial para que la IA sea más tolerable, justa y realista (consulta nuestra guía de personalización de sliders para FIFA 16), pero tanto EA Sports como, en cierto grado, Konami, tienen que tomárselo muy en serio y replantear su enfoque sobre lo que significa un juego de fútbol fácil o difícil. ¿Qué os parece, en lugar de los niveles Clase Mundial y Legendario, crear una opción Realista con la que los jugadores pudieran esperar que la IA procura representar un comportamiento y rendimiento equilibrado y realista?

PES 2016 - Estancado en la era PS2

Pro Evolution Soccer 2016 ha recibido muchos elogios este año, y merecidamente. Las sensaciones a los mandos supusieron un claro avance respecto a los juegos anteriores, y es cierto que resulta realmente divertido controlar el balón por el campo, con buena respuesta y pocas situaciones frustrantes. Pero esto no quiere decir que el gameplay sea perfecto, pues la IA de PES 2016 también está desequilibrada, y también aquí detectamos algunos automatismos que se hacen demasiado flagrantes para los jugadores más atentos.

Lo que pasa es que lo que ha mejorado en el campo dura poco (hay muy poca profundidad, por lo que el juego se 'gasta' en cuestión de días), y todo lo que rodea a la experiencia de juego, es decir, la presentación, deja muchísimo que desear. Los menús siguen muy parecidos a los que usábamos hace 15 años, con pantallas crudas, feas y arcaicas. Las posibilidades tácticas y para entrenar a los equipos, si bien son más amplias que las de FIFA, resultan innecesariamente complicadas y confusas. No es necesario que Konami elimine opciones de su pizarra, pero es urgente que aprendan a explicar mucho mejor cómo funciona cada parámetro de este aspecto.

También tenemos claro que FIFA siempre será (a no ser que exista un giro radical inesperado) el mejor juego en términos de valores de producción, y en realidad es algo que la comunidad de PES se toma bastante bien. Lo que no se puede aceptar es que la diferencia es tan grande que el Pro termina siendo un juego directamente cutre en muchas cosas. Al PES le siguen faltando multitud de licencias para jugar con los jugadores reales, y este año ni siquiera incluyó la Bundesliga alemana. Al menos cuenta con una genial comunidad que siempre colabora para mejorar la situación con alternativas a los equipos sin licencia oficial, pero se hace pesado que esto siga ocurriendo cada temporada.

Por si fuera poco, el mayor pecado de PES 2016 se produjo en el apoyo post-lanzamiento, sobre todo con la no-actualización de fichajes. Pro Evolution Soccer 2016 llegó al mercado el 15 de septiembre de 2015, dos semanas después del cierre del mercado de transfers de verano, pero lo hizo con las plantillas de la temporada anterior. Un 'pequeño detalle' muy desafortunado que se habría dejado pasar si Konami hubiera actualizado el juego rápidamente, pero esa actualización no llegó hasta finales de octubre y ni siquiera entonces estaban todos los fichajes, pues se produjo un sonrojante fallo ignorando los dos últimos días de la ventana de verano, retrasando todo el proceso y otras actualizaciones aún más.

Finalmente, si el problema de las licencias es molesto pero hasta cierto punto comprensible, la reducción del número de equipos es complicada de aceptar, especialmente después de tantos años. Konami no es nueva en este campo y debe prever la situación cada temporada, pero aun así consigue fracasar de forma espectacular. La ilusión de muchos jugadores es, simplemente, jugar con su equipo.

Empate sin goles (0-0)

Los videojuegos de fútbol son los más vendidos y populares año tras año, y teniendo en cuenta el tiempo que llevan con ellos EA Sports y Konami, no deberíamos aceptar el estado en el que se encuentran FIFA y PES en estos momentos. Tras jugar un buen número de horas a ambos puedo concluir que ninguno de los dos está a la altura, ninguno me ofrece lo que pido, ninguno complace mi estilo de juego (en modo offline) porque no son lo bastante buenos. Falta calidad y seriedad.

EA debe afilar y simplificar su sistema de juego, resolver el problema de la dificultad y trabajar en otros modos más allá del negocio del FUT FIFA Ultimate Team. En cuanto a PES, deben profundizar en lo que hacen bien e invertir mucho más en todo lo que supone la recreación del deporte. Un sistema arcade divertido no es suficiente a estas alturas. Por mi parte pienso volver a FIFA 14, porque aunque está lejos de la perfección, sigue siendo el mejor de la generación en mi humilde opinión.

Editor-in-Chief Portugal Ricardo C. Esteves was editor-in-chief of Gamereactor Portugal, writing for the site from 2013. He covered video games across news, previews and reviews, and also wrote on film and television.
Perfil completo Autor de Gamereactor desde 2013 · 812 artículos publicados
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