La mayoría de la gente está de acuerdo en que BioWare, el considerado hace tiempo como uno de los mejores estudios de juegos de rol, ya no es lo que era. La confianza de los jugadores se quebró con el fracaso de sus últimos grandes proyectos, Mass Effect: Andromeda y, sobre todo, por Anthem. Actualmente, están trabajando en Dragon Age: Dreadwolf y en Mass Effect 4, con los que esperan recuperar parte de la gloria.
Sin embargo, en cultura de empresa las cosas no pintan aparentemente bien. Un tweet en X de Jon Renish, exdirector técnico de BioWare, informa de que 50 empleados del estudio de Edmonton, Canadá, fueron despedidos el pasado mes de agosto y no se les proporcionó ninguna retribución por despido (presumiblemente Renish fue uno de ellos, según su perfil en LinkedIn). Algunos de sus antiguos compañeros que también fueron despedidos llevaban más de 16 años trabajando en el estudio, y han sido artífices de los éxitos de Mass Effect y Dragon Age en el pasado (y han trabajado para el futuro Dreadwolf). Según Renish, estos trabajadores no solo no han recibido compensación económica, sino que tampoco ningún beneficio pactado (como la cobertura sanitaria) e incluso no pueden añadir en sus portfolios que han trabajado en Dreadwofl. El caso ha pasado a mayores y se han unido para denunciar ante los tribunales la situación, ilegal según la ley canadiense.
Esto es solo una evidencia más de la degradación y fragilidad de los empleos en las grandes compañías del sector que hemos visto a lo largo de este 2023. Epic Games, 343 Industries, e incluso Naughty Dog han recortado plantilla, y varios estudios incluso han tenido que echar el cierre.