El otro día, jugando con los diversos juguetes de cartón de Nintendo Labo, tuve una sensación curiosa. Un potente déjà vu que dio paso a un flashback igual de sorprendente. Sentí que, al controlar el software de Nintendo Switch con esos artilugios de cartón, estaba percibiendo por primera vez en mucho tiempo la respuesta, la precisión y los matices que un día esperé (soñé) encontrar en los juegos de control por movimiento.
Los que peináis canas y lleváis un tiempo aficionados a los videojuegos seguro que recordáis este vídeo:
Ese tráiler, que parecía un poco alienígena en su día y se tornó en la perfecta jugada viral, se publicó hace casi trece años, como casi doce tiene el lanzamiento de Wii (repasa aquí sus 25 mejores juegos). Con aquel vídeo, muchos nos vimos blandiendo espadas, conduciendo vehículos, disparando armas, recogiendo el carrete de una caña de pescar, tocando el piano... y también pegando raquetazos, haciendo la comida, dirigiendo una orquesta o incluso operando a un paciente. Todo con un mando sencillo, extraño, a una mano (o dos, con el Nunchuk), interactuando con el software en pantalla.
El resto es historia del motion control. La "Nintendo Revolution" de Wii llegó y arrasó, le salieron imitadores buenos y no tan buenos, y algunas compañías probaron sus propias innovaciones en el terreno. Los desarrolladores pulieron sus técnicas y los ingenieros dieron con nuevas tecnologías.
La propia Nintendo dio un gran salto (quizá tardío - una fuente cercana al proyecto me comentó en su día que dejaron fuera el sensor giroscópico de lanzamiento a última hora) con la implementación años después del Wii MotionPlus. Otros hicieron grandes avances con el paso del tiempo, como el desarrollo avanzado de Kinect, los bailes de Just Dance, la Realidad Aumentada de Wonderbook o el seguimiento craneal de los cascos de Realidad Virtual.
Pero aquel inicio rara vez se acercaba a lo que muchos soñamos, a la visión que 'vendió' Nintendo. La clave estaba en la falta de precisión y de respuesta. Pocos juegos se salían del apuntado y del meneo, mientras que los que intentaban o conseguían movimientos más complejos se quedaban faltos de una señal más física. Zelda: Skyward Sword, Mario Kart, Red Steel 2, o Wii Sports Resort se convirtieron en exponentes del control por movimiento, y aun así no recreaban los choques de sus objetos, ni fijaban límites de actuación. Otros fracasaron por pedir demasiado a la paciencia y la imaginación, como Wii Music.
Decíamos pesca, piano, vehículo, combate... ¿Coincidencia? El Kit Variado de Nintendo Labo incluye precisamente la construcción de los juguetes Toy-Con Caña de Pescar, Piano o Moto, y el Kit de Robot incluye por su lado un traje completo para moverse dentro del juego como un auténtico Transformer.
¿Cuál es la diferencia? El cartón y los avances tecnológicos aportan el feedback que le faltaba a las experiencias "al aire". La caña de pescar tiene un carrete que suena, un sedal que se resiste, una inclinación más fácil de ver en el mundo real. El piano tiene teclas físicas con un tacto realista, la moto te hace girar un puño con sus límites o tirar de una maneta del freno, mientras percibes una vibración mucho más fina en ese manillar que estás inclinando.
Establecer límites era esencial en los juegos por movimiento. Con el traje de Robot sabes que tu puño va efectivamente desde tu pecho hasta tu brazo extendido, y eso está medido con precisión en la mochila que llevas a tu espalda. Y por si fuera poco, el ruido de cartón "¡PAM!" que oyes con cada puñetazo, te lo recuerda.
Límites, respuesta y matices. No se le podía pedir a todos estos juegos que ofrecieran la resistencia y las señales de una tecnología tan sólida, costosa e industrial como los volantes de simulación de carreras y otros periféricos de gama alta. La solución tampoco eran los accesorios de plástico, porque normalmente se limitaban a cuestiones ergonómicas y no aportaban funciones necesarias.
Ha sido el cartón la mejor solución a muchas de aquellas actividades, un inesperado avance en los juegos más esenciales de control por movimiento.
