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Racing Dreams: Los 7 mejores recuerdos de un fan de las carreras

En la primera de las tres entregas sobre nuestras memorias con juegos de coches, hablaremos de algunos títulos de conducción clásicos y de lo que les hizo brillar.

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Si eres fan de los juegos de coches, sin duda habrás estado siguiendo la serie Racing Dreams en Gamereactor. Ya hemos hablado de los juegos de carreras que calientan motores para salir dentro de poco, de los mejores party games de carreras, de los mejores juegos de carreras arcade, de los mejores juegos de simracing e incluso de los mayores fiascos, pero ahora vamos a centrarnos en una miniserie de tres episodios en la que hablaremos de nuestros mejores recuerdos con juegos de coches y velocidad, empezando con el artículo de hoy.

Racing Dreams: Los 7 mejores recuerdos de un fan de las carreras

Coches diabólicos (Devil Cars) en Ridge Racer

Nunca pude probar el mítico arcade de Namco antes de que lo publicasen para la primera consola doméstica de Sony. Sabía muy poco sobre él, aparte de algunos detalles que habían mostrado como parte del material promocional del lanzamiento para PlayStation. Sin embargo, se convertiría en una adaptación inmaculada de la recreativa. ¡Perfecta! Además de en un juego de carreras terriblemente entretenido que, con un argumento paupérrimo (dos coches, un circuito y nada más) me tuvo entretenido durante un año. Lo jugaba cada día, varias horas, y recuerdo que me sorprendía el hecho de que no acabara por aburrirme. Enseguida aprendí a girar 360º en la dirección de la marcha para aprovechar el impulso extra que te daba la maniobra, y también aprendí como "derrapar" por casi toda la pista, llegando a la batalla final contra el coche negro, que corría como un demonio. La primera vez que me enfrenté a él, me dejó frío. "¿Qué es esto?" Pero conseguí ganar y como premio pude conducirlo; es un recuerdo que guardo con mucho cariño. Imaginaos si Namco pudiese revivir esta saga con un aire fresco y sacar otro exitazo como el primer juego. Sería un sueño hecho realidad.

Racing Dreams: Los 7 mejores recuerdos de un fan de las carreras
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La libertad de Out Run

La obra inmortal de 16 bits de Yu Suzuki todavía es a día de hoy uno de los más grandes triunfos del género de carreras, y cuando pienso en él, lo primero que se me viene a la cabeza es aquella vaga impresión de libertad. Todavía recuerdo la sensación al escoger "Passing Breeze" (una de las mejores canciones de videojuegos de todos los tiempos) y recorrer las carreteras secundarias de Europa con mi Ferrari Testarossa. Out Run consiguió crear un ambiente que ningún otro juego de carreras había logrado antes, y en parte fue gracias al hecho de que el productor (además de diseñador gráfico y programador) Yu Suzuki había hecho un viaje por carretera por Europa el año anterior, y decidió intentar reproducir esa sensación en un juego de carreras. Lo consiguió, y permanecerá en nuestras memorias para siempre.

Racing Dreams: Los 7 mejores recuerdos de un fan de las carreras

La cuarta etapa de Sega Rally

El primer tramo a través de colinas y prados era fácil. El segundo atravesando los bosques también lo era, pero en la tercera etapa las cosas se complicaban cuando nos pedían que zizagueásemos con nuestro Lancia a través de un paso de montaña hasta un pueblecito. Y luego estaba la pista cuatro, que no se podía escoger: sólo podías llegar a ella tras completar las pistas anteriores, y la dificultad alcanzaba otro nivel. De veras. Recuerdo lo horriblemente estrecha y difícil que era, y lo importante que era no dejar que la parte trasera del coche sobresaliera demasiado, porque si no, chocaba contra los terraplenes del bosque. Me costó años superar la pista, y hasta que no invertí una buena cantidad de monedas en la máquina Sega Rally Championship de los recres de mi barrio, no logré dominarla por completo; por eso es un recuerdo muy importante para mí.

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Racing Dreams: Los 7 mejores recuerdos de un fan de las carreras

Gran Turismo importado de Japón

Mi amigo de la infancia a menudo se dejaba caer por la casa de uno de nuestros compañeros de clase para recoger algunos LP, y recuerdo ir con él, un poco arrastras. Cuando llegamos allí y entramos en un sótano lleno de carísimos estéreos y videojuegos, un chaval con gafas estaba sentado en un enorme puff jugando a un juego de carreras que recuerdo que tenía mejor pinta que nada que hubiese visto hasta entonces. "¿Qué es?" Gran Turismo. Traído de Japón y tan increíblemente precioso que, como friki en ciernes de los juegos que era, no pude dejar de mirarlo. El chico del puff estaba corriendo por el Autumn Ring en un elegante Skyline GTR R32. Recuerdo que la espera por su lanzamiento en Europa se me hizo eterna porque ya lo había visto, ya había visto un atisbo del futuro de las carreras un año antes de que llegase a nosotros.

Racing Dreams: Los 7 mejores recuerdos de un fan de las carreras

La primera vuelta en GTR 2

Los suecos Simbin junto a Blimey Games (que más tarde sería Slightly Mad Studios, y crearía Project Cars y la saga Need for Speed: Shift) se sacaron de la marca GTR, que fue un éxito gracias a los hermanos Roos y a su experiencia "real" en el maravilloso mundo de las carreras GT3. Sin embargo, no fue hasta que salió GTR 2 que Simbin dio con la clave. Y vaya simulador se marcaron: definitorio del género simracing, innovador, increíblemente estimulante y entretenido. Siempre recordaré mi primera vuelta con un Logitech G25, las carreras con el GT3 Viper de Henrik Roos en Spa, y las impresionantes simulaciones físicas del coche, que hacían que me quedase allí sentado con una sonrisa radiante en los labios.

Racing Dreams: Los 7 mejores recuerdos de un fan de las carreras

Valparaíso en Wipeout 2097

La mágica secuela para PlayStation de Pysgnosis se ha ganado su reputación como uno de los mejores juegos de velocidad de todos los tiempos, sin importar el subgénero o el enfoque. Ya me había gustado Wipeout, pero me encantó Wipeout 2097 y cuando lo recuerdo a día de hoy, mis pensamientos suelen ir a parar al equipo de carreras Feisar y a la icónica pista de Valparaíso (Chile), enclavada en las profundidades de la jungla y rodeada de vegetación con un suave toque marrón sobre la superficie que la hacía destacar. Recuerdo la velocidad, cómo la música pegaba perfectamente con la carrera y lo dificilísimo que era realizar vueltas perfectas en la clase Piraña. Espero no, sueño con que el rumor de que Sony está trabajando en un lujoso remake de este juego acabe siendo verdad...

Racing Dreams: Los 7 mejores recuerdos de un fan de las carreras

Block Fort en Mario Kart 64

El modo batalla de Mario Kart 64 es uno de los modos multijugador más finos y mejor elaborados de la historia de los videojuegos. Me encantaba, y recuerdo con mucho cariño cómo tres amigos y yo nos enfrentábamos para estallar los globitos de los demás en el legendario Block Fort, para mí el mejor escenario de batalla de toda la longeva serie. Al final, después de jugarlo durante un año, estábamos tan igualados y éramos tan rápidos que la mayor parte de las veces solo intentábamos saltar desde lo más alto posible y lanzar nuestro caparazón rojo desde el aire para estallar los globos de nuestros compañeros. Recuerdos entrañables y maravillosos con un juego increíble.

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