5. GTA Online: Los Golpes (Guía)
Una mención colectiva con un detalle individual. Rockstar se ha pasado todo el año 2015 metiéndole más y más contenido a GTA Online y ha conseguido que un título eminentemente individual (no cuenta ver cómo juega un amigo, aunque guste) se haya convertido en un duro rival por las horas muertas para los clásicos de la red.
Podíamos haber escogido la expansión reciente de Ejecutivos y otros criminales porque parece que va a tener bastante influencia en la cooperación entre los jugadores implantada desde un punto de vista jerárquico. Pero vamos a quedarnos con otro que llegó a principios de año, Los Golpes.
Aquella expansión fue la que puso sobre la mesa esta forma de cooperar asimétrica porque cada atraco requiere la presencia de un líder, es decir, de un jugador con rango 12 y un apartamento de lujo. Los Golpes requieren planificación, asignación de tareas y equipamiento, financiación, comunicación, coordinación y ejecución, toda una serie de tareas que convierten a un juego de acción como Grand Theft Auto V en uno de estrategia por pasos.
Jugar a este modo lleva al título a un punto de simulación de atracos que nada tiene que ver con las carnicerías del juego básico. Hay que hablar y no gritar, hay que tener la menta fría y saber cuándo actuar y hay que ser eficiente. Porque si no se hace todo bien no hay recompensa y todo se va al traste. Una forma de cambiar la jugabilidad, una más, para un título que parece inagotable.
4. Mario Kart 8: DLC 2 Animal Crossing y 200cc. (Análisis)
Nintendo siempre dice que sus sagas están explotadas porque de una entrega a la siguiente hay muchos años y muchos cambios. En casos como el de Mario Kart, siempre hay que esperar una generación más para poder ver y sentir las novedades. Sin embargo, por primera vez la cosa ha cambiado con la octava entrega. El título de Wii U ha crecido por partida doble para ofrecer un 50% más de contenido, pero lo que nos ha llamado la atención no ha sido eso, ha sido su nueva marcha.
A finales de 2014, Nintendo demostraba su forma de entender el DLC de pago, ese del que tanto había renegado durante años. Metía ocho circuitos y varios personajes y vehículos con una base temática, The Legend of Zelda. La calidad de los trazados y el trabajo técnico era igual de bueno o incluso superior que el anterior, de modo que fue capaz de recuperar a sus miles de jugadores online. Seis meses más tarde, y ya en este 2015 vino la segunda parte del DLC, esta vez protagonizada por Animal Crossing y sus personajes, y otros tantos circuitos. De nuevo, fue capaz de revivir la llama justo cuando ya empezaba a apagarse y logró que seguir vitaminando a una consola muy escasa de títulos.
Pero lo que nos lleva a escoger el DLC de Mario Kart 8 entre los mejores de 2015 no es solo el contenido, es sobre todo la actualización gratuita que ha venido pareja. Por primera vez en 20 años, el equipo dirigido por Hideki Konno se atrevió a crear una nueva categoría, los 200cc. Un aumento de velocidad que hizo cambiar por completo el paradigma del título porque, por primera vez, hay zonas por las que no se puede pasar con el pedal a fondo. Los jugadores de Mario Kart descubrieron que el juego también tiene un botón de freno y tuvieron que entender que todas las trazadas con las que hacían tiempos casi perfectos dejaron de tener sentido. También quedaron obsoletos los atajos, los recortes y los saltos, al tiempo que aparecieron otros completamente nuevos con los que pegar buenos recortes a la carretera.

Lo más probable es que Canela esté tratando de meter el coche en la carretera porque se le va el derrape muy largo.
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Civilization: Beyond Earth - Rising Tide (Análisis)
Civilization ya era una saga consagrada, pero fue capaz de mejorar atreviéndose a romper sus propios límites y a buscar nuevos horizontes, en el espacio exterior o en el futuro. Rising Tide es el último fragmento del juego de estrategia de Firaxis que llegó para ampliar tanto la historia como el contenido disponible, capaz de meter aun más facciones humanas cuando parecía imposible que apareciera ningún otro terrícola en este universo.
Pero Rising Tide no es solo más cantidad, también aporta más calidad gracias a una serie de funciones nuevas que invitan a seguir expandiéndose por la galaxia y a colonizar más planetas alienígenas. Una de esas es la posibilidad de realizar asentamientos en zonas oceánicas, con todos los recursos, enemigos y estrategias que esta nueva ubicación proporciona. Por tanto, se crea una dinámica nueva a todo el título que amplía el rango de posibilidades y de opciones de conquista.
También se han puesto sobre la mesa más líderes correspondientes a los cuatro grupos adicionales entre los que escoger. Cada líder de facción tiene sus ventajas y habilidades propias. Al mismo tiempo, Firaxis ha logrado mejorar el comportamiento con más frases de diálogo y actitudes, como por ejemplo el miedo y el respeto, que te ayudan a saber si es más lógico tratar de asaltar o de cooperar en función de cual sea el objetivo a conseguir.
Estos son solo algunas de las cosas que han ido apareciendo a lo largo del año para Civilization: Beyond Earth, suficientes como para que la experiencia de juego cambie bastante. Tanto el juego como la expansión merecen mucho la pena porque pueden ofrecer horas y horas de diversión táctica desmarcándose de lo que ha habido hasta ahora.

Las nuevas zonas sobre el mar tienen esta pinta.
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Destiny: El Rey de los Poseídos (Análisis)
No podemos negar que Destiny nos encantó desde el momento en el que salió, pero incluso con todo el cariño que le teníamos tampoco podemos negar que poco a poco fuimos descubriendo un fallo en su interior que hasta sus creadores han llegado a reconocer en el sistema de nivelación. Su historio tampoco era gran cosa y además tuvo otros fallitos que Bungie fue corrigiendo poco a poco al mismo tiempo que se iba expandiendo con dos paquetes como La Oscuridad Profunda y como La Casa de los Lobos. Pero estos DLC nunca fueron algo reseñable.
Y entonces llegó El Rey de los Poseídos. Lo que se jugaba en septiembre no era lo mismo que se jugaba en agosto. Bungie reformó todo el sistema de luz, mejoró la distribución de misiones, combinó algunas localizaciones viejas con otras nuevas y le metió muchas cositas más. Y aun no hemos mencionado lo mejor de todo, que fue la reparación de ese gran punto débil en la trama. Vino bien la decisión de deshacerse de elementos inútiles como las escenas de vídeo y las presentaciones confusas de las misiones, o del mismo Peter Dinklage. El Rey de los Poseídos no fue un añadido, fue un replanteamiento general de cómo había que transmitir al jugador.
Pero no se trató solo de un parche para cambiar lo que estaba mal, fue una auténtica inyección de contenido. La nueva zona a explorar mantuvo o superó el diseño visual con su proyección macabra del mundo. Da la sensación de que estás en un lugar realmente habitado por criaturas del mal, enemigos nuevos creados sobre improvisaciones de los ya existentes que te hacen cambiar la forma de jugar y batallas contra jefes finales mucho mejor construidas y más memorables estén en el modo de juego que estén.
Y todavía no no hemos metido con el modo Asalto, otro gran reto para que los jugadores midan su fuerza en el que la composición es muy variada. Los nuevos mapas multijugador son todos muy buenos. La llegada de los eventos temporales como la Liga de Carreras de Colibríes garantizan que hay una regeneración de actividades ocasional. Quizá el cambio del sistema de luz haya hecho que se paralice la progresión en las partes más avanzadas del título, pero siendo El Rey de los Poseídos tan bueno es hasta un poco grotesco quejarse al respecto, sobre todo porque ayuda a los novatos a empezar.
Destiny estaba a punto de estancarse en una encrucijada y Bungie llegó a tiempo para salvarlo. Logró crear una expansión que al mismo tiempo es un parche que arregla todos sus puntos débiles. Un salvavidas que puede ser la clave para que continúe durante meses o incluso años. El Rey de los Poseídos es el DLC más completo del año porque no solo amplía el título sino que también lo mejora.

Si un juego es muy bueno, y luego deja de serlo y luego vuelve a serlo, ¿cómo se califica?
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1. The Witcher 3: Hearts of Stone (Análisis)
Cualquiera diría que a de The Witcher 3: Wild Hunt le hacía falta más contenido. Ya es un título gigantesco con una campaña para un solo jugador épica que puede durar decenas de horas. Pero cuando una expansión llega con esas cuotas de calidad y de personalidad no se puede decir que no. La fórmula no es muy revolucionaria, es una expansión que se sitúa al final de la historia para poder seguir incidiendo un poco más en la vida y las batallas de Geralt.
Eso sí, en CD Projekt Red ha sido suficientemente sensatos como para no forzar a que haya que haberse acabado el juego completo para que cualquiera pueda volver a pasar por caja. La única limitación es tener al personaje en nivel 30 o superior, y para quienes no hayan completado el contenido original y no lo tengan aun desarrollado, se les da la opción de empezar con un Gerald vitaminado. Es cierto que casi todos los hechos de Hearts of Stone tienen lugar en escenarios que ya hemos visitado anteriormente, pero son zonas por las que apenas se pasó de puntillas, así que en esta segunda vuelta es cuando realmente se aprovechan y, al mismo tiempo, no da sensación de repetición. Esta nueva historia parte de la concesión de tres deseos a una persona en concreto, uno de ellos relacionado con que un muerto tenga el mejor momento de su vida. Por supuesto, no vamos a ir más allá en esto porque os corresponde a vosotros explorarlo, pero solo os diremos que el guión es sensacional que mezcla momentos alegres y oscuros.
El diseño de los niveles tampoco también es sensacional, como el de los personajes (y también el de su doblaje de voz). Por si hiciera falta estirarlo un poco más, ofrece un puñado de historias secundarias que completar: irte a una boda y la fiesta posterior, irrumpir en una mansión fortificada con tus colegas a lo GTA o incluso meterte en un mundo dentro de un cuadro como en Super Mario 64. Y además hay un romance esperando la conquista. The Witcher 3: Wild Hunt vuelve a cobrar vida con Hearts of Stone y todo por menos de diez euros.

