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La alianza Microsoft + Nintendo sube de nivel

Hay muchas expectativas puestas en lo que puede dar de sí la relación entre estas compañías, y la GDC viene calentita.

  • Texto: Bengt Lemne y Sergio Figueroa

Qué curioso que dos de los movimientos más importantes de los que hablamos en el cambio de año, el fin de la guerra de las consolas y el auge de las suscripciones y el cloud gaming, parezca que vayan a colisionar en una alianza inimaginable hace tan solo unos meses.

La GDC que tendrá lugar este mes de marzo viene un poco más picante que de costumbre con el anuncio de un panel que trata, literalmente, de la expansión de Xbox Live por otras plataformas, como Nintendo Switch y dispositivos móviles. Pero qué significa todo esto, ¿que podremos jugar Halo Infinite en la híbrida a través de la nube o no será para tanto?

Todo empezó con Minecraft

La base de esta buena relación entre teóricos rivales es Minecraft. Cuando Microsoft compró Mojang, se empapó de su estrategia cross-platform, esa idea de que un jugador pudiera usar su partida y acceder a sus creaciones desde cualquier hardware. Se apropió de esa idea y le fue dando forma con packs, cameos y ediciones especiales que trasladasen diferentes tonos y colores al propio juego.

Quizá sea una anomalía, pero este pequeño estudio ha sido capaz de cambiar a un gigante por dentro, apoyado también en el cambio de directivas y las llegadas de Phil Spencer a Xbox y Satya Nadella a Microsoft. Estos dos líderes no ven en otras consolas rivales que les quitan usuarios, ven competidores de los que algo de provecho se podrá sacar.

La expansión del crossplay

Otra área en la que Nintendo y Microsoft se han entendido muy bien desde el principio es en el crossplay. Mientras que Sony ponía pegas a la integración del multijugador cruzado, estas dos compañías, con oficinas vecinas en Redmond (cerda de Seattle), compartieron todos los datos de infraestructura necesarios y abrieron sus plataformas online para facilitar a los estudios la implementación de esta función y que, así sus usuarios pudieran jugar juntos. Alcanzar una masa mínima es fundamental para que un juego online esté vivo, y de esta forma abren vías para que ese mínimo sea más asequible, especialmente para títulos nicho.

Cuando este camino ya estaba en marcha, llegó el movimiento más sonado, la fusión de todas las versiones modernas de Minecraft (menos las de PS4 y PS Vita) en una sola con Better Together. Desde ese momento, los usuarios de Switch pudieron entrar en Xbox Live desde sus consolas para usar sus Xbox ID y comprar ítems en la Store. La unión se había consumado. Tal fue el orgullo de ambas empresas por lograr este hito, que lo plasmaron en un tráiler.

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Primero Xbox Live, ¿después xCloud y Xbox Game Pass?

La sinopsis de la charla que Microsoft dará en la GDC habla de profundizar con Xbox Live en nuevas plataformas, y como hemos visto eso no es en sí algo realmente novedoso, pues ya existe. Este servicio de usuarios y suscripción tendrá que convivir con Nintendo Switch Online, pues no vemos a la compañía japonesa renunciando a esos jugosos ingresos mensuales, por barato que sea su servicio en comparación con el resto. Lo importante es entender este movimiento como puente a lo que puede venir después, y en especial a su servicio de juego por streaming desde la nube, xCloud.

Es fácil entender lo que gana Nintendo, pues podría tener juegos de tecnología punta, inaccesibles para la propia Switch por sus limitaciones de hardware. No solo de las consolas actuales, a las que puede imitar recortando en gráficos y rendimiento de aquí y de allá como han demostrado los Wolfenstein II, Doom o Warframe, sino a sus sucesoras, que abrirán una brecha aún más grande en probablemente, poco más de un año. Resident Evil 7 y Assassin's Creed Odyssey han sido dos experimentos exitosos, pero limitados a Japón por las carencias de la red de servidores de Nintendo. Sin embargo, contar con la extensa red de Azure elevaría el alcance y la calidad exponencialmente.

Mejor catálogo, más clientes potenciales y, es de esperar, más ventas. Y para una empresa que gana con todo lo que fabrica, es una ventaja. Porque la nueva estrategia de esta empresa, lo han dicho ellos mismos, es lograr que haya más de una consola por casa gracias a su portabilidad. De hecho, se espera una revisión más barata, quizá sin dock, para alcanzar a un público que quiera gastar menos.

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¿Marcará alguna diferencia llevar Halo Infinite y Gears 5 a la híbrida? No son solo unidades vendidas. Microsoft quiere expandir Xbox Game Pass y su capacidad para colocar consolas en las casas sigue siendo inferior a la de sus competidores. Tener, de repente, decenas de millones de usuarios más al alcance (y Switch va como un tiro en las tiendas) es imprescindible para una plataforma que se dice de sí misma "el Netflix de los videojuegos" (algo que no es del todo cierto porque de momento funciona con descarga, no mediante streaming). Por supuesto, la ecuación cobra mucho más valor al integrar móviles, tablets, PC de bajo rendimiento mediante navegador y hasta smart TV, que es el auténtico objetivo de la este proyecto. Nunca veremos la soñada portátil Xbox, porque todo será una Xbox portátil con xCloud, si cumple con lo promete.

Crossovers y cameos

Las buenas relaciones entre Nintendo y Microsoft también pueden terminar por fructiferar de otra forma, una que ya ha generado bastante ruido en redes sociales, como son los cameos. Entre ambas empresas hay un nexo que en su momento fue motivo de conflicto, Rare, pero aquella herida ya está cerrada. ¿Cuánto creéis que podría vender Rare Replay en Switch? Muchísimo, probablemente más que en Xbox. Banjo es un personaje tan querido por los nintenderos que se pide una y otra vez su entrada en Super Smash Bros., y ya puestos a pedir, desde que ambas hacen tan buenas migas hasta se demanda la entrada del Jefe Maestro como New Challenger. Los rumores más recientes hablan de otra exclusiva para el estreno, Ori and the Blind Forest.

Es fácil ver los beneficios que podría tener esta alianza en estas dos compañías, especialmente de cara a enfrentarse a una Sony que en esta generación ha mantenido el liderato de PS4 con soltura y ha mejorado aún el rendimiento de sus exclusivas first-party. Para Microsoft, que busca ser ese Netflix, sería como tener a su lado a la equivalente de Disney en el sector, esa imagen mundialmente conocida, amable y familiar que abre puertas. El reto final, y esto sí lo vemos casi imposible, sería lograr que Nintendo aceptara llevar sus juegos a Xbox Game Pass. No renunciará a esa sinergia hardware-software de la que depende todo su modelo de negocio. Pero quizá no sería tanta locura encontrar una vía de distribución para sus clásicos, esos juegos de NES y SNES que siguen vendiéndose por millones, ya sea en Consola Virtual o en formato Classic Mini.

Si nos fijamos en los catálogos de Xbox y Nintendo en los últimos años, especialmente tras la caída de Kinect, podemos ver que son mucho más compatibles que competitivos. No se pisan prácticamente en nada y plantan cara a Sony y al PC cada uno a su manera. Pero no parece que tenga ningún sentido ir más allá de una alianza estratégica y bien delimitada por los servicios en los que hay necesidad de entenderse.

En un futuro en el que el contenido va a ser clave para triunfar y la nube va a hacer posible ampliar de un día para otro los catálogos, las sinergias de esta operación son visibles: Nintendo no tendrá que derrochar en hardware más caro y falto de rentabilidad y por fin podrá ofrecer todos los juegos third party, y Microsoft tendrá a su alcance el mejor dispositivo portátil para jugar con millones de usuarios con mucho arraigo y ganas de gastar. El primer paso ya está dado, y en unos días veremos a dónde nos lleva el segundo.